El retablo de la Capilla de Santa Ana, patrona de los marineros llaniscos, ha estado a punto de desaparecer en más de una ocasión a lo largo de su historia debido a derrumbes, humedales y decisiones humanas.
El derrumbe de 1869: El 6 de diciembre, día de la misa solemne de San Nicolás, el retablo se vino abajo repentinamente. Fue levantado y recolocado posteriormente, en julio de 1870.
La crisis de los años 20: Estuvo a punto de ser reemplazado definitivamente por otro donación de una familia, siendo desmontado para colocar uno nuevo, hasta que Cayetano Rubín de Celis intervino y logró que se volviera a montar el original.
El deterioro material: Llegó al siglo XX con serios daños en la madera por el clima húmedo de Asturias, xilófagos y malas intervenciones previas (incluyendo capas de esmalte verde y masilla que ocultaban su material original).
Para evitar su pérdida definitiva, a partir de 1994 se impulsó una profunda restauración del retablo de la capilla a cargo de un equipo especializado.
En el año 2025, a instancia del párroco Don Florentino Hoyos se restauró la imagen de Santa Ana y, también, a finales de dicho año con la ayuda de Don Florentino y la Cofradía de Pescadores llanisca se pintó el interior de la Capilla y se limpió el retablo.
Imagen, Valentín Orejas
