San Telmo, «aquel que protege”

De nuevo ante la preciosa y coqueta capilla de Santa Ana en el barrio del mismo nombre de nuestra Villa, veo la imagen de San Telmo acompañando a la nueva imagen de la “Abuela de Jesús”.

Pedro González Telmo (aunque algunos historiadores denominan su segundo apellido como Téllez), que así se llamaba San Telmo, nació en Fromista, municipio español perteneciente a la provincia de Palencia y a la comarca de Tierra de Campos, en el Año de Gracia de 1190.

Nota: El nombre de “Telmo” tiene su origen en el germánico Antelmo y su significado podría ser algo así como “aquel que protege”, ya que en su raíz se encuentra la partícula “-helm” que significa «yelmo». 

Pero sigamos

Cursó estudios Científicos y de Humanidades en la Primera Universidad de España, la de Palencia, para ingresar posteriormente como novicio en el convento Dominico de “San Martin de Tours” en Fromista, su ciudad.

Gracias a la protección de su tío Tello Téllez de Meneses, obispo de Palencia, se le otorgó una canonjía, y una bula especial permitió que fuera nombrado deán sin tener la edad requerida.

Se cuenta de él, que al desfilar orgullosamente por Palencia para ocupar su puesto, engalanado y en un caballo brillantemente enjaezado, por un desgraciado tropiezo del animal, Pedro González dio de bruces en el fango, provocando las risas y burlas de quienes veían aquel desfile y que antes le aplaudían y admiraban. La humillación tanto lo enfureció, que decidió entrar en la Orden de Predicadores en el convento de San Pablo, en Palencia, erigido por Domingo de Guzmán (Santo Domingo), fundador de la Orden de los dominicos.

San Telmo irradio su apostolado por Portugal, Santiago de Compostela Lugo y Tuy, lugares donde sus predicaciones acompañadas por extraordinarios prodigios, hicieron que Doña Berenguela reina de Castilla por derecho propio, y reina consorte de León entre 1197 y 1204 por su matrimonio con el rey Alfonso IX (si señores, el monarca que hacia 1228, otorgó la “Carta Puebla” a la Villa de Llanes), le eligiera como confesor para su hijo Fernando, (antes de ocupar el priorato del convento de Guimarães), y que después reinaría con el nombre de Fernando III, “El Santo”.

Por haber cursado los estudios Científicos, y dentro de su faceta como constructor, fue el promotor de la construcción de puentes como el de Fromista, Bayona, Rivadavia (sobre el canal de Castilla), otro junto a la Torre del Oro en Sevilla y algunos más, donde asombró a centenares de trabajadores con sus soluciones técnicas y sus prodigios.

Falleció en Tuy-Pontevedra en la Semana Santa de 1246, y está enterrado en la Catedral de Tuy, donde cuenta la tradición que, a poco de su muerte, de su sepulcro empezó a manar un aceite de maravillosa fragancia, que fue bálsamo curativo muchas enfermedades.

De la relación de los milagros que se le atribuyen, avalados por diferentes testigos, algunos de los más llamativos, fueron, por ejemplo, el de un marinero que se encontraba a punto de perder la vida, porque se había caído por la borda a la Mar a causa del ímpetu de los vientos, comenzó a implorar de todo corazón el auxilio de San Telmo; entonces, éste se le apareció y le dijo… “Aquí estoy para liberarte del peligro”. Dicho esto, le cogió de la mano y lo llevó hasta su barco que, para entonces, ya estaba se había alejado mucho.

En otra tempestad, cuando unos navegantes se encontraban en evidente peligro, invocaron a San Telmo con devotas promesas y, al instante se encontraron en total seguridad.

Un marinero, Juan de Echanes de Castro, en ocasión de una furiosa tempestad en la Mar, hizo promesa de visitar el sepulcro si salía con bien. Como así fue, marchó a Tuy, y al estar ante el sepulcro el Santo, oyó hablar del prodigio del aceite que fluía de los huesos del Santo y dijo… “Así como creo en otros milagros, éste se me hace difícil creer”. No había acabado de expresar sus dudas cuando por todos los puntos de la sepultura empezó a brotar el sagrado aceite.

Ante todas estas evidencias, el Papa Inocencio IV lo beatificó el 15 de abril de 1254, declarándolo, por Bula Pontificia de 1741.… “Abogado de los navegantes, patrón de los pescadores, y auxiliador de quienes corren peligro en el mar”, 

En su lápida puede leerse: “Aquí reposa San Telmo, el Patrón de los navegantes”

Debido a su apostolado por las costas del Norte de nuestra Iberia, fue adentrándose en la vida de la gente de la Mar, llegando a ser un buen conocedor de las vidas de ellos, de la dureza de su trabajo, de los peligros inherentes a una labor diaria en un ambiente tal hostil y duro como era la Mar, y de la angustia en la que quedaban sus familias, cuando los veían zarpar, sin saber, hasta que arribaban de regreso si los volverían a ver.  Por todo ello y apelando a su cristiana humanidad, se dirigió al Rey y le informo, justificando todas las penalidades que había visto, y ante el cual mantuvo largas entrevistas, hasta que consiguió del Rey unos subsidios para paliar las necesidades de los pescadores, por los que se dice que sentía particular simpatía.

Haciéndose cargo de estos subsidios organizó de tal forma su justo y equitativo reparto, que dio de esta manera y como resultado, el origen y asentamiento de esas organizaciones que hoy conocemos como “Cofradías de pescadores”.

Los marineros gallegos, presentes en todas las Mares, se encargaron de divulgar las virtudes del Santo, y su devoción se extendió por todo el mundo, presentando la imagen de San Telmo de candelero, ataviado con el hábito de la orden dominica, y que porta una candela en la mano diestra, que significa llevar la luz a nuestros deseos o plegarias (hay quien dice  que representa al fuego de San Telmo), y con un barco en la mano izquierda, que a veces se le interpreta como la forma en que protege el medio de vida con el que va a alimentar a los pescadores. 

Ha sido tal la influencia de este Santo en la vida de nuestras comunidades, que su nombre aparece en distintas organizaciones, aparte de la Cofradías pesqueras, como pueden ser la Escuela de Mareantes” de Sevilla, el “Museo Marítimo” de San Sebastián, la “Escuela Superior de la Marina Mercante”, de la Universidad de Cantabria, el “Parador de Turismo” de Tuy, y entre otros muchos y como colofón, podríamos citar el magnífico “Palacio de San Telmo”, en Sevilla, diseñado por Leonardo de Figueroa, considerado una de las obras más hermosas del barroco español.

Su nombre ha sido llevado allende los mares, como en el caso de la ciudad hermana de Buenos Aires, en que creo que uno de los barrios más antiguos se lo conoce como «Barrio Sur«, o barrio de San Telmo, en oposición al «Barrio Norte«, o de San Nicolás

Otro ejemplo de la devoción que introdujimos podría ser la ciudad de Aparri en las Islas Filipinas, donde se celebran las Fiestas en honor de su patrón, St.Peter Thelmo, iniciadas desde 1680.  cuando las autoridades españolas dieron categoría de Villa independiente y colocándose, en ese momento, bajo la protección de nuestro Santo. 

En fin, no nombro las ciudades, pueblos, villas y aldeas, a todo lo largo y ancho del orbe, porque la lista sería interminable.

Por último comentar, que en la Mar, sobre las perillas de los mástiles o sobre las cabezas de las vergas, puede aparecer un meteoro ígneo que consiste en una descarga de efecto “corona electroluminiscente” provocada por la ionización del aire dentro del fuerte campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas, y aunque se le llama “fuego”, es en realidad un plasma de baja densidad y relativamente baja temperatura provocado por una enorme diferencia de potencial eléctrico atmosférica. 

Físicamente, es un resplandor brillante blanco-azulado, que en algunas circunstancias tiene aspecto de fuego, a menudo en dobles o triples chorros surgiendo, como ya hemos dicho, de estructuras altas y puntiagudas como mástiles,  vergas, pináculos .

Es el llamado “Fuego de San Telmo”.

Temido por los antiguos marinos que creían que su aparición era un presagio de mal agüero, aunque otros marineros lo asociaban con una forma de protección de parte de su patrono, como en el caso de los marineros españoles durante la conquista de América.

Cuando había tantos fuegos como mástiles, además de san Telmo se creía que eran debidos a la aparición y presencia, al unísono de  San Nicolás y Santa Catalina.

Es todo amigos, buena Mar y hasta la vista.

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SANTA ANA, CAPILLA DE LOS MARINEROS

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