Bajo el sol de julio y la brisa del Cantábrico, la villa de Llanes se detiene cada año para honrar a Santa Ana, la patrona de los marineros.
En el corazón de esta celebración, entre el clamor de las salvas, el tañido de las panderetas y la devoción de un pueblo marinero, se alza un grupo de hombres cuyas espaldas soportan con orgullo el peso de la tradición.
No es solo un esfuerzo físico lo que demuestran al caminar con paso firme por las calles empedradas y escoltar a Santa Ana hasta la mar. Es el peso de la historia, el respeto de las generaciones pasadas y el latido más profundo de Llanes. Son una suerte de puente entre la tierra y la mar.
Entre ellos, destacamos, hoy, la figura de un hombre que lleva el orgullo de su tierra grabado en el alma: José Alberto Santiago, el entrañable y querido «Canene».
Con el mismo pundonor, constancia y cercanía con los que atendió a vecinos y marineros en la emblemática calle Manuel Cué, llevó durante décadas las andas de la patrona de los marineros llaniscos.
Gracias, Canene, por arrimar el hombro con tanta ilusión cuando Santa Ana sale a bendecir nuestras aguas.
Imágenes, Álbum familiar José Alberto Santiago y Valentín Orejas








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