¿CONOCÉIS LA ANÉCDOTA DEL ESTANDARTE DE SANTA ANA?

La anécdota sobre el estandarte de Santa Ana está ligada a una curiosa superstición marinera que durante años amedrentó a los pescadores más veteranos de la villa de Llanes.  

Tradicionalmente, el gran honor de portar el estandarte de la santa durante la procesión recaía sobre los tres marineros de más edad de la Villa. Hubo una época de gran esplendor en la que existía muchísima rivalidad e interés por llevarlo; incluso personas ajenas a la Cofradía de pescadores se ofrecían voluntarias para el puesto. 

Sin embargo, llegó un año en el que, de forma sorprendente, todos los marineros ancianos a los que les correspondía por derecho empezaron a inventar excusas para rechazar el encargo.

El motivo del temor era que los viejos lobos de mar se habían percatado de un patrón alarmante: marinero que llevaba el estandarte un año, al año siguiente no repetía porque había fallecido. 

La coincidencia caló tan hondo en la comunidad que los pescadores empezaron a achacar las muertes a una mala suerte intrínseca del estandarte, olvidando por completo un detalle puramente lógico: los portadores eran, precisamente, los hombres de mayor edad y más ancianos de todo el pueblo. 

Las crónicas locales  recuerdan que el primer año que se desató este temor, el honor le había correspondido a los veteranos Juan Goti (conocido como «Juanillo«), Alberto Santiago («Jota») y Vicente Sampedro. 

Imágenes, Valentín Orejas

SANTA ANA, CAPILLA DE LOS MARINEROS

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