Al mes siguiente de la inauguración de las obras en la capilla de Santa Ana, justamente en el mes de enero de 1979, “El Oriente de Asturias” recogía que se había hecho mucho, el retejado, la pintura interior y exterior, el adecentamiento de la calleja detrás de la capilla, la acera que la rodea y la puerta. Si bien, no se habían cubierto todas las reparaciones, ya que faltaba el suelo de la sacristía, la reposición de la cruz de piedra que remata la espadaña y los bancos de madera, pues la capilla no tenía y había que traerlos prestados de la Iglesia o de la capilla de la Magdalena. Y sobre todo el retablo.
Ante este nuevo llamamiento los llaniscos, especialmente los residentes en México y Veracruz, siguieron mandando donativos, aunque la comisión ponía de relieve que los bancos (de dinero) habían fallado en la ayuda para los bancos de madera, solamente Bilbao y Santander y a última hora la Caja de Ahorros.
A los pocos días, ya se anunciaba que estaban colocados nueve bancos, habiendo sido donados dos de ellos por don Delfín Ruiz Rivas, que con anterioridad había sufragado la puerta de acceso.
Y siguieron llegando donativos, algunos aportaban por segunda y tercera vez, y regalos, como unos maravillosos candelabros que entregó doña María Teresa Sanz García.
Fuente, “El Oriente de Asturias”
Imagen, Valentín Orejas






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