LA CASA DEL JARDÍN | LA FORTUNA QUE VINO DEL MAR

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En Santa Eulalia de Carranzo, ese colorido pueblo llanisco del Valle Oscuro, se alza una edificación cerrada de muro y forja y de tres pisos, en la que destaca el  vistoso color azul con el que está pintada y la coqueta galería orientada al sur.

Esta mansión indiana, conocida como “La Casa del Jardín”, la mandó construir en 1870 Diego Escandón Estrada, cuyas iniciales DE figuran todavía en la verja.

Diego era hijo de Vicente Escandón Díaz y Bárbara Estrada Cerecedo, naturales de Santa Eulalia,  y muy joven, en compañía de su hermano Antonio, emigraron a México a “Hacer las Américas”, logrando una gran  fortuna. 

Comenzaron con negocios de préstamo y una vez que reunieron los fondos necesarios se embarcaron en el comercio de ganado y carne, en el que alcanzaron un gran éxito, adquiriendo importantes haciendas ganaderas, entre ellas la conocida como “La Goleta”. 

Al aumentar la capital mejicana de tamaño, los hermanos Escandón Estrada optaron por vender sus propiedades y regresaron a España.

Diego contrajo matrimonio con María del Carmen Posada Junco, y tuvieron una hija, María, para la cual su madre, una vez muerto su marido en 1895, edificó  en su Parres natal la llamativa casa  “Del Carril”, también  conocida como “La Casa Roja” y “La Casa de don Bernardino”, nombre del marido de María.

Los Escandón, como muchos indianos, fueron benefactores de su pueblo, financiando la traída de aguas a Santa Eulalia, la construcción de un depósito, dos fuentes y el lavadero.

La casa, que fue rehabilitada, se dedicó a alojamiento rural.

Fuente, “El Oriente de Asturias” 

Imágenes, Valentín Orejas

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