Es el sistema más antiguo de navegación, desde que el ser humano se hizo a la mar sin instrumentos, basándose en la dirección a seguir usando los medios que tenía a su alcance, como el sol, las estrellas, el viento o la costa, calculando la velocidad, estimada “a ojo” por experiencia, el tiempo transcurrido y el recuerdo del rumbo anterior, de tal forma que, con estos datos, el navegante iba “estimando” su posición en cada momento. De ahí el nombre.
En la Prehistoria y Antigüedad: fenicios, griegos y pueblos costeros ya la usaban. En la Edad Media: seguía siendo la base, incluso tras la aparición de la brújula, y en la “Era de los Descubrimientos”, aunque se incorporan instrumentos como fueron la corredera, ampolleta, astrolabio, la “estima” nunca desapareció.
No es una navegación sencilla, ya que “la estima” siempre acumula errores, debido a las corrientes, el viento, y sobre todo a errores humanos, por eso, y con el tiempo, se combinó con la navegación costera, la navegación la astronómica y por último la navegación electrónica, por lo que, históricamente hablando, primero fue la estima, y luego todo lo demás, hasta tal punto, que hoy en día sigue siendo fundamental como respaldo del GPS.
La navegación por estima, en náutica, es el procedimiento mediante el cual se permite conocer la posición aproximada de una embarcación a partir de una posición conocida hasta su nueva posición, teniendo en cuenta los factores que alteran el movimiento del barco (como vientos, que producen “el abatimiento”, y corrientes que producen “la deriva”), en función del rumbo, calculando el desplazamiento realizado según el rumbo seguido, la velocidad de desplazamiento y el tiempo de navegación, sin utilizar observaciones astronómicas ni sistemas electrónicos.
Es un método de posición aproximada usado para para trazar la derrota en la carta cuando no hay GPS.
Para ello son necesarios los siguientes elementos:
La “aguja” (brújula) o girocompás, para marcar el rumbo, la corredera para determinar la velocidad/distancia, y el cronómetro para marcar el tiempo.
Factores de corrección, que son esenciales para considerar el abatimiento (desvío por el viento) y la influencia de las corrientes (dirección e intensidad) para ajustar la posición estimada, siendo conscientes de que la precisión va disminuyendo con el tiempo, ya que los errores en la estimación se acumulan, a la hora de realizar gráficamente sobre la carta náutica el punto estimado, el cual se simboliza con un punto rodeado por un triángulo, indicando que es una posición no definitiva, o lo que es lo mismo, es el llamado “Punto de fantasía».
Esta técnica es fundamental para la navegación, especialmente cuando no se dispone de referencias costeras o instrumentos de posicionamiento satelital (GPS), sirviendo para obtener una «situación estimada» que debe corregirse al obtener un “punto Fix” (punto “fijo” de ahí el nombre,), que es, básicamente, una posición ya concreta y conocida con coordenadas exactas, que usa como referencia para orientarse y corregir una ruta, y que no depende de señales físicas visibles como pueden ser faros o montañas.
Mucho me gusta determinar por este método el punto donde me encuentro, para luego consultando el “SPG” (“Sistema de Posición Global” en español), ver en cuanto me había “colado” … ¡O no!
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.
Fernando Suárez Cué

Carta náutica. “Navegación por estimación”.

“Navegación por estima” marcada en la carta náutica en mi primera regata “La Ruta de la Sal”





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