Un amigo, Jesús Lozano, ha tenido el detalle de enviarme un artículo en el que se nombra a Llanes y a llaniscos, por lo que no me resisto a escribir unas líneas sobre el antiguo y sorprendente suceso que refiere.
En el verano de 1795, un hombre negro al que llamaban Alejandro, sin figurar apellido, ya que los esclavos no lo tenían, propiedad de doña Antonia Mier, viuda de don Pedro Barrio y Noriega, que había sido capitán del Regimiento Provincial de Milicias del Principado de Asturias, además de gobernador de Texas y Nuevo León, fue encarcelado en Llanes por el juez de la villa, don Blas Alejandro Posada y Castillo, que acabaría siendo gobernador militar durante la Guerra de la Independencia y un héroe de aquella contienda, además de ser el padre de uno de nuestros más ilustres llaniscos, don José Posada Herrera.
Al esclavo se le acusó de cometer “excesos de incontinencia en el vicio de luxuria”.
Alejandro se fugó a las dos semanas, por lo que el juez Posada emitió un mandamiento judicial dirigido a todos los jueces y señoríos de su Majestad, ordenando que, en caso de ser prendido, el fugado le fuera remitido, con la seguridad pertinente, por transito de justicia en justicia.
Esto significaba que si el esclavo era capturado, la jurisdicción que lo hubiera conseguido lo llevaría hasta la frontera de su territorio y así sucesivamente hasta ponerlo en manos del juez de Llanes.
Aquella requisitoria empezó a circular, San Vicente de la Barquera, Comillas, Santander, Valle de Guriego, Liendo, Castro Urdiales, Portugalete, Bilbao, sin resultado y muy despacio.
Retrasándose todavía más por haber sido objeto de informe el mandamiento del alcalde de Portugalete, ya que actuó sin la dación de pase foral, lo cual hizo que se perdiera mucho más tiempo en la búsqueda del fugado.
Alejandro fue más rápido que la justicia y nunca más se supo de él.
En aquellos tiempos, también la lentitud y la burocracia constituían un obstáculo para una justicia seria, eficaz, eficiente y ágil.
Fuente, “El Correo”, “Tiempo de Historias” de Julio Arrieta.
Ilustraciones, Original IA







0 comentarios