A los cuatro años de la inauguración de nuestro faro, concretamente el 10 de abril de 1864, falleció de manera repentina el torrero José Ferrer Ferrer, natural de la isla de Ibiza, dejando viuda y una hija.
Según cuenta el semanario de la época “El Correo de Llanes”, el farero era muy querido por su carácter afable y su profesionalidad.
Fue enterrado en el cementerio de la villa y los llaniscos decidieron crear una comisión vecinal para recaudar fondos para paliar la penuria económica en la que quedaban la esposa y la niña de corta edad.
Se trataba de ayudarlas en su subsistencia diaria y financiar su regreso a Baleares.
Llanes, como siempre, demostró su solidaridad, ya que recaudó 493 pesetas, cantidad muy importante para aquella época.
Al infortunado ibicenco, según el semanario local le sucedió Benito Aguirre. Posteriormente, ocupó el puesto de Torrero Mayor José Casado, el cual se ahogó el 8 de julio de 1892, mientras se bañaba en la playa de Puerto Chico.
Tras el fatídico suceso, y el desempeño interino de José R. Blanco, el Ministerio de Obras Públicas designó a José María Llanderrozos, que hasta entonces ejercía su cargo en Ribadesella. Siendo recordado por ser muy meticuloso en su labor.
El 7 de mayo de 1942, tomó posesión de la linterna de Llanes el sevillano Enrique Gerona Alarcón, que también era pintor. Se jubiló en 1950, recogiendo “El Oriente de Asturias” que “fue un enamorado de Llanes, logrando con sus pinceles dar vida y color en variados cuadros realizados con mano maestra”.
Mientras ejerció el cargo, concretamente en 1946, se produjo un incendio en el faro que destruyó parte de su obra.
Su puesto fue cubierto por el torrero Ildefonso Ruiz Mayorga.
Fuentes, “El Correo de Llanes”, “El Oriente de Asturias” y “ El Comercio”
Imagen, Valentín Orejas






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