SEGUIMOS CON EL FARO DE LLANES…

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Hace unos días, publicábamos un artículo titulado “Los infortunios en el faro de Llanes: una muerte repentina, un ahogamiento y un incendio”. En el mismo, nombrábamos una serie de fareros que se fueron encargado de nuestro faro.

Así, el primero del que tenemos noticia fue José Ferrer Ferrer, al que sucedió Benito Aguirre, más tarde, José Casado. Seguidamente, y como interino, tuvimos a José R. Blanco, y después, José María Llanderrozos. En 1942, ocupó el cargo como torrero Enrique Gerona Alarcón, y terminábamos en el año 1954, con el farero Ildefonso Ruiz Mayorga.

Continuando con nuestros fareros, en 1956 fue designado para el cargo Glicerio  González Velasco, al cual hizo una entrevista el semanario local el día 28 de febrero de 1976, en la que, entre otras cosas, contaba que llevaba ya de farero de Llanes 21 años. 

También, explicaba que la misión de un faro es sobre todo la de señalizar el punto de la costa donde está enclavado, ayudando así a los barcos a orientarse y, si es preciso, cambiar de rumbo.

Terminaba la entrevista refiriéndose al incendio que ocurrió en el faro de Llanes en la noche del 8 al 9 de noviembre de 1946.

Glicerio, que se jubilaría aquel año de 1976, estaba casado con María Luisa Villarías, siendo sus numerosos y populares hijos conocidos por el apellido de su madre, “Los Villarías”.

Después, ocuparon el cargo de torreros, Armando, al que sucedió Raimundo, de los que no conocemos apellidos.

Quizá alguno de nuestros seguidores nos puedan dar luz sobre los nombres completos de aquellos fareros.

Y llegamos a nuestro último farero, Goyo Barthelemy.

Imagen, Valentín Orejas

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