De conformidad con la descripción del recinto medieval de Juan Uría Ríu:
“Por la época en la que Don Carlos estuvo en Llanes, el circuito de las murallas de Llanes comenzaba en la puerta del Castillo, abierta al pie del torreón cilíndrico que todavía se conserva, y es monumento nacional, seguían a la derecha de esa puerta -pequeña, y el camino que se abría tras ella en pronunciadisima pendiente-, de difícil acceso, por detrás del actual casino, continuando en línea casi paralela a las fachadas de las casas edificadas en la calle del Castillo (pero unos metros más adentro) hasta la calle Mayor, en la que se abría la puerta de Villa, por donde entraban los caminantes y viajeros procedentes de la capital del Principado y de otros lugares de Occidente. A uno y otro lado había espacios con pórticos sobre columnas, se reunía el concejo a tomar sus acuerdos, según cierta tradición, que no sabemos de cuanto data.
Continuaba la muralla en línea más o menos interior y paralela a la de las fachadas de las casas edificadas en la calle de los Mercaderes, hasta la esquina que da frente a las Barqueras, desde donde doblaba casi en ángulo para seguir hasta la actual calle Manuel Cue, en la que se abría la llamada puerta del Llegar, sin duda por ser la que daba entrada a los que llegaban, tras de pasar el río, viniendo por el camino de Oriente. Poco más allá, la muralla hacia un leve ángulo entrando para continuar a lo largo del llamado Paseo del Muelle, y antes el Ribero, sin más entrada en su recorrido, que una arcada, hoy callejón, que serviría para bajar de la calle Mayor a la Dársena. Algo más adelante, frente a la actual plaza de Cimadevilla, su trazado doblaba suavemente, casi en curva abierta, bordeando el solar de la antigua Casa de Ribero, cuyo muro Noroeste formaba parte de aquella, y a su terminación se abría la puerta ya llamada en el tiempo que Don Carlos estuvo en Llanes, Puerta de San Nicolás, situada al final de la Calle Mayor. Esta larga calle fue la columna vertebral del esqueleto urbano de Llanes rematada en los extremos por las puertas más importantes”.
Imagen, Nel Melero






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