En plena Primera Guerra Mundial, un soleado día de febrero de 1917 se avistó, desde la Sociedad de Salvamento de Náufragos de Llanes, un submarino.
Los socios de la “Tijerina”, dejaron para otra ocasión los comentarios sobre la Guerra, la Revolución Rusa y el creciente descontento social en España, para afanarse en mirar por el anteojo, el cual había adquirido la benemérita institución hacia pocas fechas.
Entre ellos se encontraba Antonio Blanco, polifacético empresario, que inmediatamente ofreció una de sus lanchas, “La Oliva”, para ir a ver de cerca el submarino.
Sin pensárselo dos veces, aceptaron el atrevido ofrecimiento don Tomás Gutiérrez Herrero, “el cura de los marineros”, que por su afición a la mar había sido nombrado vocal de la Junta de Salvamento, y don Gabriel Teresa Robles. Los mismos, en compañía del Sr. Blanco y el patrón de “la Oliva”, se embarcaron en la lancha pesquera y llegaron al costado del submarino.
La tripulación del navío alemán correspondió al saludo de los llaniscos, habiendo la suerte de que uno de los extranjeros hablaba español y con él se entendieron perfectamente durante los pocos minutos que duró la entrevista, la cual, como no podía ser de otra manera, fue de pura cortesía y obviando cualquier manifestación opuesta a nuestra neutralidad.
Los de la villa de Llanes regalaron tabaco a los tripulantes del submarino, que agradecieron mucho el obsequio, y uno de ellos se quitó la cinta de la gorra, que llevaba una inscripción en alemán, y se la entregó al presbítero don Tomás.
“La expedición” de nuestros paisanos no tardó mucho tiempo en enterarse de que aquel submarino de la Marina Imperial Alemana, había echado a pique, frente a Suances, Santander, “El Lorton”, fragata mercante de tres palos, que enarbolando bandera de Perú había partido del Callao llevando una tripulación de 19 hombres y transportando en sus bodegas un cargamento de nitrato de sodio con destino a España.
Y, aunque eso es otra historia, no cabe duda que los tertulianos de la “Tijerina” seguirían con interés la investigación que, tras la protesta del Gobierno Peruano, se abrió a consecuencia de que “El Lorton” hubiera sido atacado en aguas españolas y por lo tanto neutrales.

Imágenes, Original IA






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