LOS REMOS

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«El agua no se golpea, se convence”.

Desde el momento en que el hombre se atrevió a adentrarse en las aguas de nuestro planeta, posiblemente empezando por lagos o ríos antes de osar entrar en la Mar, tuvo que hacerse con un artilugio que le permitiera desplazarse sobre ellas, y ahí es donde creo empezaron las primitivas embarcaciones y sus sistemas de empuje: los remos. 

Remos los ha habido de muchas formas y tamaños, pero antes de entrar en el tema que nos ocupan vamos a pasar muy someramente sobre el más  espectacular por su gigantismo, el remo de las galeras castellanas del periodo clásico (siglos XVI-XVII), como las que usó España en el Mediterráneo.

Estos remos eran piezas, diseñadas para ser manejadas por varios remeros a la vez, estaban construidos en nobles, pero duras maderas como la de haya, el roble, reforzadas con aros y escálamos y con contrapesos de plomo en el “guion” (parte más delgada del remo, desde la empuñadura hasta el punto en que se afirma en el tolete), para equilibrar el remo, facilitar la boga y distribuir el peso, ya que tenían unas dimensiones y pesos, para nosotros impensables pues estamos hablando de unos remos que median entre 11 m. y 15 m.  y 25 cm. de diámetro,

Según el tamaño y categoría de las galeras, estaban divididos en las siguientes partes:

La “pala”: La parte ancha que entra en el agua y apoyándose en ella, empuja para mover la embarcación. Acostumbraba a medir sobre los 3 m.

La “caña” o “asta”: El largo “mango” que conecta la pala con el puño. Median unos 9 m.

El “guion”, “puño”, o empuñadura”: El extremo por donde se agarran los remeros a las “manillas” o “manetas”, media entre 2 m. y 3 m.

El “cuello”: zona de unión  entre la pala y la caña 

Ya fuera de lo que es el remo en su nomenclatura podemos citar el “tolete” o “collarín”, solo en algunas embarcaciones, que es la pieza en la que se apoya el remo a la embarcación impidiendo que se deslice 

Los pesos de estos espectaculares remos, que se armaban en las grandes galeras podían pesar en el orden de entre 100 y 200 kg. necesitando varios hombres para maniobrar con ellos, siendo el peso más común el de 175 kg. manejados por hasta 7 remeros por remo para aumentar fuerza de empuje.

Dicho esto, vayamos a lo nuestro.

En las costas españolas se emplean distintos tipos de remos, de los llamados de “banco fijo” pero como “Los Diez Mandamientos”, se resumen en dos, el fuerte y grande remo cantábrico, y el algo más pequeño remo mediterráneo.

En el “remo cantábrico” tiene unas características bastante estandarizadas, aunque varían un poco según astillero, embarcación y tripulación, de tal forma, que solo se empleaban como apoyo a la vela y para maniobras puntuales. En algunos casos se construían para que pudieran ser manejados por parejas. Un solo hombre a los dos remos.

Su diseño era funcional, sencillo y robusto, adaptado al tamaño de la lancha y a la necesidad de moverla en situaciones de calma o espacio reducido, y aunque no hay especificaciones detalladas de medidas concretas en las fuentes habituales (cada “carpintero de ribera” tenía sus propias ideas),  por el tipo de embarcación y uso podemos deducir que eran largos y robustos, y flexibles, para alcanzar el agua desde una embarcación relativamente alta, de pala alargada y estrecha y  de mango cilíndrico por el que se agarra directamente.

Fabricados en maderas de haya, fresno o abeto las antiguas “marracanas” y traineras sus longitudes variaban entre los  entre 3,5 m. a 4 m. con pesos aproximados entre los 6 kg. y los 9 kg., pensado para la boga fija en banco y es  más fuerte en potencia bruta, con golpes secos para cortas y duras paladas.

El remo mediterráneo es la técnica tradicional de remar muy ligada a la costa del Mediterráneo y a la navegación histórica de pesca y transporte de cabotaje (la boga) típica del Mediterráneo (España, Italia, Grecia y norte de África), una forma de usar el remo que nace de la tradición marinera se caracteriza por ser un remo de «punta» (un solo remo por remero) que se engancha a la embarcación mediante un tolete y donde cada remero, de pie o sentado en banco fijo”, rema mirando hacia la proa y no de espaldas a ella como en el remo cántabro

Su diseño es muy similar a los otros, la “pala” (parte ancha que entra en el agua), la “caña” (cuerpo largo), y el “guion o “puño” (zona de agarre).

A diferencia de los remos tipo “scull (simétricos y estrechos), la pala del remo de banco fijo mediterráneo tiende a ser más ancha y robusta para mover embarcaciones pesadas como el “llaüt”, y suele ser algo mas más largo, pues normalmente ronda 4 m. 4,5 m.  exigiendo una fuerza continua y control en paladas más largas.

Nota: No hemos de olvidar, que el remo es una “máquina simple”, una “palanca de segundo grado”, donde la resistencia (carga o peso de la embarcación, aplicada en el “tolete”) se sitúa entre el punto de apoyo (fulcro, en el agua) y la fuerza aplicada (potencia, en el guion del remo)

Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.

Fernando Suárez Cué

Bibliografía.

“El Arte de Navegar”.

“Enciclopedia General del Mar”

“Del Remo a la Vela”

Foto (1) Remo de galera

Foto (1) Remo de galera

 

Foto (2) Detalle de remo de una galera

Foto (2) Detalle de remo de una galera

 

Foto (3) Remo del Cantábrico

Foto (3) Remo del Cantábrico

Foto (4) Remo del Mediterráneo

Foto (4) Remo del Mediterráneo

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