Cada vez que tengo la suerte de poder admirar los Picos de Europa, ya sea el macizo Occidental, también conocido como Cornión, el Central o Los Urrieles, o el Oriental o de Ándara, me pregunto: ¿Dónde estará el origen de la toponimia de los Picos de Europa?
Tras una pequeña investigación creo que merecen especial mención dos versiones dispares, ya que una es de carácter histórico y la otra tiene procedencia legendaria o mítica.
En cuanto a la primera, se dice que la razón por la que se ganaron su nombre los Picos de Europa reside en que los vigías de los barcos de aquellos navegantes y conquistadores del continente, al regresar de los largos viajes que se prolongaban años, pues el arte de marear distaba mucho del actual, cuando por encima de la curvatura del mar emergían las afiladas cumbres gritaban: ¡Los Picos de Europa, a la vista!.
Y es que era lo primero que columbraban, incluso antes que la costa de Portugal y Galicia, al acercarse al puerto deseado, sin duda la meta soñada.
En lo que se refiere a la leyenda, la misma cuenta que el príncipe Astur quiso buscar esposa lejos de sus tierras, y como era muy orgulloso no la quería inferior a las mujeres de los dioses. Así que con ese fin viajó hasta Creta y en aquella isla se prendó de Europa, princesa fenicia, hija del Rey Agenor y la reina Telefasa, que había sido raptada por Zeus, el cual se transformó en un toro blanco para atraer a la joven.
Continúa la leyenda relatando que pocos días estuvo Astur en la Isla del Rey Minos, pues temía que bien Zeus o el padre de la princesa fueran en su busca y a fuerzas de armas se la quitasen y perdieran la vida, por lo que se embarcó con ella y navegaron hasta lo más occidental del mundo, que no era otro lugar que España, y allí la escondió en lo más oculto y enriscado de aquel reino, y en su perpetuo testimonio se llaman Picos de Europa nuestras encumbradas rocas blancas.
No se pueden acabar estas líneas sin hacer una referencia a la etimología de Europa – que además da nombre a un continente y a un satélite, el sexto de Júpiter y sobre la procedencia de esta palabra se sabe que es de origen griego y compuesta por el prefijo eu, que significa verdadero, y opsis, que se traduce como vista u ojos.
Tal vez la princesa fenicia tuviera los ojos grandes.
No obstante todo lo anterior, en el Oriente de Asturias los llamamos Picos a secas, aquí no necesitan apellido.
Imagen, Valentín Orejas






0 comentarios