Este verano la temperatura superficial del mar Cantábrico está registrando valores elevados.
Según la Agencia Estatal de Meteorología, en el Cantábrico oriental se superan los 24 grados, mientras en el occidental alcanzan los 20.
No obstante, el día 20 se registró un descenso de la temperatura superficial.
Dicen los entendidos que esa caída es debida al afloramiento de aguas frías profundas, causada por los vientos de nordeste, y que es consecuencia de la fuerza denominada de “Coriolis”, la cual desvía las corrientes oceánicas hacia la derecha respecto al viento predominante.
Tengo que confesar que nunca había oído hablar del efecto Coriolis, y por lo tanto no sabía que es uno de los factores más importantes a la hora de determinar la temperatura de la superficie del mar.
Aunque no calienta ni enfría el agua directamente de forma térmica, sino que altera su temperatura de dos maneras principales: a través del transporte de corrientes y mediante el fenómeno de surgencia costera.
Si lo he entendido bien, imagino que el mar es una sopa y el efecto Coriolis es una cuchara gigante que la mueve todo el tiempo
Hace dos cosas muy simples:
-Sube el agua fría. Empuja el agua tibia de la superficie hacia fuera, haciendo que el agua helada del fondo suba a la playa. Por eso el agua a veces está congelada en pleno verano.
-Reparte el calor. Mueve el agua caliente del centro del planeta hacía las zonas más frías, y el agua congelada de los polos hacia las zonas calurosas.
En pocas palabras, Coriolis mezcla el agua y cambia su temperatura porque mueve el agua fría del fondo hacia arriba y el agua caliente de un lugar a otro.
Imagen, Valentín Orejas






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