Si hoy tuviéramos que navegar guiándonos por una estrella que nos señalará el N. tal y como lo hicieron los antiguos navegantes de Mesopotamia y del Antiguo Egipto, estaríamos en un serio problema. Nos sería imposible, y os cuento.
Debido al fenómeno astronómico llamado “precesión de los equinoccios” (un lento bamboleo del eje terrestre que dura unos 26.000 años), la posición del “Polo Norte celeste” cambia con el tiempo, y en el de los antiguos egipcios, la estrella que hoy conocemos como la “Estrella Polar” no ocupaba exactamente el “Norte celeste”.
En ese tiempo, “Kochab”, en la constelación de “Ursa Minor” (“Osa Menor”), y “Mizar”, en la constelación de “Ursa Major” (“Osa Mayor”), eran el par de estrellas “circumpolares” que los egipcios pudieron usar para determinar con gran precisión la dirección Norte. Estas estrellas, denominadas «estrellas imperecederas» (las “estrellas circumpolares” nunca se ocultaban bajo el horizonte), tenían una gran importancia religiosa para los egipcios, ya que simbolizaban la eternidad y estaban asociadas con el destino de los faraones después de la muerte.
Pero ya hacia el 3000 a.C., la estrella más cercana al Polo Norte celeste y probablemente la principal referencia para orientarse al Norte, era “Thuban” (“Alfa Draconis”), una estrella gigante situada a unos 309 años luz de la Tierra en la constelación de “Draco” (“El Dragón”), y aunque no es una estrella especialmente brillante y relativamente discreta, ocupa un lugar especial en el corazón de los observadores y estudiosos de las estrellas, debido a que era, hace unos 5.000 años, la “Estrella Polar” cuando los egipcios construían las pirámides, y de hecho, varias fuentes afirman que identificó casi exactamente la posición del polo norte celeste en el año 2787 a.C., siendo “Thuban” en ocasiones una “Estrella Polar” mejor que nuestra moderna Polaris, según han afirmado varios astrónomos. Desde entonces “Thuban” ya no es nuestra estrella polar, pero por tener unos movimientos cíclicos, dentro de 20.000 años volverá a ser la “Estrella del Norte”. Y yo me pregunto… ¿Qué estará haciendo la Humanidad entonces?
De hecho, muchos investigadores creen que la orientación extremadamente precisa de las pirámides de Guiza se logró observando el paso de estrellas circumpolares cercanas al Polo Norte celeste, probablemente incluyendo Thuban y otras estrellas de la región polar.
El eje de la Tierra mantiene una inclinación que varía de aproximadamente 22 grados a 24 grados desde la perpendicular cada 41.000 años con respecto al plano de nuestra órbita alrededor del sol. Pero, durante un período de 26.000 años, el eje de la Tierra apunta a diferentes estrellas polares, trazando un lento círculo en el cielo. Cualquier estrella que se encuentre en ese círculo o cerca de él eventualmente será una estrella polar.
Mientras tanto, nuestra moderna “Polaris”, la estrella más brillante de la constelación de “Ursa Minor” (“Osa Menor”), que hace muchos siglos era una estrella ordinaria conocida con el nombre de “Phoenice”, no igualará la precisión de “Thuban” cuando se alinee más estrechamente con el “Polo norte celeste”, el 24 de marzo de 2100. La Polaris se encontrará a 27′ 09″ (0,4525 grados) del Polo Norte celeste en ese momento (un poco menos que el diámetro angular de la Luna cuando está más alejada de la Tierra), aunque su posición alineada con el eje de rotación terrestre la convierte en una herramienta fundamental para la orientación y la navegación astronómica.
Y ya, mirando hacia el futuro, por si tenéis curiosidad de hacerlo, pensemos que “Errai” (también conocida como “Gamma Cephei” o “Alrai”), que se encuentra en la constelación de “Cefeo” se convertirá en la “Estrella Polar” del norte alrededor del año 4000 d.C., seguida por “Alderamin” (que también se encuentra en la constelación de “Cefeo” y es la más brillante de todas), tomará su turno alrededor del 7500 d.C.
Y ya para finalizar, no nos hemos referido a un pueblo extraordinariamente antiguos y claramente conocido por la navegación oceánica, a los antepasados de los “Los pueblos Austronesios”, un extenso grupo de poblaciones originarias de Taiwán que desde hace unos 5.000 años desarrollaron técnicas de navegación, que destacan por ser los navegantes más formidables de la antigüedad, consiguiendo una de las mayores expansiones marítimas de la Historia Humana, iniciada hace más de 4.000 años, y que dio lugar a una enorme diversidad de culturas y lenguas que hoy habitan desde Madagascar, la Polinesia, y hasta la Isla de Pascua.
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.

Ubicación en el cielo de “Thuban” (“Constelación de Draco”).

Posición de “Polaris” (‘Estrella Polar’) en el cielo
Bibliografía.
Artículos de Fabiana Mejía. Reconocida divulgadora científica y CEO de “COSMOS Astronomía”
Enciclopedia General del Mar
El Arte de Navegar






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