Digamos que la “gamela”, al igual que la “dorna”, toma su nombre del de un recipiente, que deriva del latín “camella” que significaba “vaso de beber”, aunque posteriormente cogió la acepción de “artesa” o “maseira”, recipiente grande de madera para amasar el pan. De ahí que esta embarcación tradicional en zonas de la costa portuguesa se denomine “masseira”.
Esta embarcación, “gamella” o “gamela”, fue un pesquero a vela y remos hasta fecha muy reciente y, de hecho, siguen encontrándose alguna unidad con su carlinga y su tintero, fue utilizada en las costas gallegas para ciertos tipos de pesca, y las primeras “gamellas” de las que se tiene constancia, se construyeron en el siglo XIX en Coruxo, parroquia costera cercana a la ciudad de Vigo.
Los fondos de esta embarcación siempre son planos, carece de cubierta y arma tres bancos, siendo particular la parte alta del casco, que termina en todo su contorno con una “tabla de llave” bastante ancha, redondeada en los cantos y truncada en las extremidades de popa y proa, iguales, bastante lanzadas y truncadas, careciendo por lo tanto de roda y codaste propiamente dichos. Al carecer también de quilla y orza, realmente y como velero debió de ser muy mediocre, ya que solo podía navegar bien con vientos de popa y además suaves, claro está que, si se topaba con viento fuerte, siempre podía hacer caer su palo hacia popa, al más puro estilo gallego. Está construida prácticamente en su totalidad por madera de pino y tiene entre tres y cinco metros de eslora por uno y medio a dos de manga. Hace décadas estaban impulsadas a vela, hoy a motor.
Cuando el motor fueraborda, estuvo al alcance de los bolsillos de los pescadores, se improvisó una acertada solución para poder adaptarlos a unas lanchas que tienen un espejo de popa muy inclinado. En la “mesa de popa”, los constructores practicaron un sucinto agujero, prolongándolo hasta su encuentro con la tablazón del espejo.
De esta original manera, el motor se afianza en un paramento vertical, saliendo el eje al exterior, después de atravesar el casco.
Cuando un profano, se asoma a una “gamella”, lo primero que llama la atención es la bonita y por supuesto elegante curva que adopta la primera bancada, y que, si recordamos que estamos ante un velero, comprobaremos que, en esta bancada se encontraba el tintero del palo, y por lo tanto debía de ser convenientemente reforzada, por lo que se le daba esa forma en semicírculo, y todos contentos. Pero los carpinteros de ribera, con su apego a la tradición, siguen todavía diseñando esa bancada, como si tuviera tintero. Toda “gamella” que se precie, dispone de una semicubierta, gracias a la cual se puede cerrar herméticamente la lancha mediante cuarteles, ante la sempiterna lluvia cantábrica.
La “gamella” es un todo terreno, o mejor dicho, un todo Mar, ya que pesca a trasmallo, con cestas, a cacea, al “palangrillo”, es el auxiliar ideal para el “cerquero” y de la “motora mejillonera”, acabando por inundar las Rías. De hecho, ya se extiende lentamente hacia el Cantábrico y baja hasta las costas portuguesas. En fin, tendremos “gamellas” para rato.
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos
Bibliografía.
Enciclopedia General del mar.
Pesqueros españoles
Asturias y la Mar
Artes tradicionales de pesca.
Fernando Suárez Cué

Plano de la Gamela de A Guarda

Gemella de La Guardia con el mastil abatido

Gamela viguesa

Popas modificadas de una gamella

Gamella a vela





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