“TORRE DE LOS VIENTOS”

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Entre las construcciones que hicieron un buen servicio a la navegación en el  mar Mediterráneo, una de las menos conocidas, pero no por ello una de las más interesantes, es la llamada “Torre de los vientos” (conocida también como “Horologion de Andrónico de Cirro”), en el histórico barrio de “Aérides” en  Plaka” (Atenas-Grecia)., fue construida por el  arquitecto y astrónomo griego de la época helenística, Andronikos Kyrrhestes (“Andrónico de Cirro”), también llamado “Andrónico Cirrestre”, y que las fuentes lo sitúan entre los finales del siglo II y comienzos del siglo I a.C., aunque la datación exacta no es segura, y aunque se le atribuyen conocimientos y trabajos de carácter astronómico e hidráulico relacionadas con la medición del tiempo, su obra más famosa y que ha perdurado hasta nosotros fue la citada construcción, siendo especialmente importante, porque muestra cómo los antiguos griegos combinaban arquitectura, astronomía, meteorología y medición del tiempo en un mismo edificio. Su buen estado de conservación permite apreciar todavía hoy muchos de los relieves originales

Es una icónica torre octogonal de “mármol pentélico” (por provenir de “Pentélico”, una montaña situada en Grecia, famosa desde la antigüedad por su preciado mármol blanco), de unos 13 metros de altura y unos 8 metros de diámetro, situada en el “Ágora Romana” de Atenas . Diseñada por el astrónomo y arquitecto griego Andrónico de Cirro alrededor del siglo I a.C., está considerada unánimemente como la primera “estación meteorológica” y “torre de reloj” del mundo, 

Antes de continuar, debemos de saber que en el de todos los vientos que se mueven en el Mediterráneo, fue Aristóteles, en el siglo IV a. C, el que se percató de que la mayoría de los vientos eran desviaciones o variaciones de otros que consideraba los más importantes, por lo que desarrolló un sistema de 8 vientos que tuvo gran importancia para la navegación mediterránea. Posteriormente fue ratificado en el siglo III, por el navegante y geógrafo Timóstenes de Rodas,

Esta clasificación fue evolucionando desde las observaciones de los antiguos navegantes y filósofos griegos, hasta la confección de los “portulanos”, que aparecen en España finales del siglo XIII y principios del siglo XIV, cuyo epicentro absoluto de su producción en territorio español fue la isla de Mallorca, integrada en ese momento en la Corona de Aragón.

Partiendo de ese concepto fue entonces cuando Andrónico de Cirro concibió su famosa torre, que en su función combinaba reloj, estación meteorológica y punto de referencia para medir el viento, ya que cada uno de sus ocho lados estaba orientado hacia uno de los 8 puntos principales, descritos por Aristóteles, y que representaba con un relieve a una divinidad asociada al viento correspondiente a esa dirección.

En la parte más alta del tejado cónico de mármol de la torre, se erigía originalmente una gran estatua de bronce Tritón (dios menor de la  Mar en la mitología griega, hijo de los soberanos oceánicos Poseidón y Anfitrite), que giraba con el viento, señalando con su tridente de qué dirección soplaba. (La “Veleta de Tritón)

Nota. “Veleta” significa “pequeña vela”, y originalmente, proviene del latín “velum” (“tela de barco” o “cortina”), a la que se le añade el sufijo diminutivo “-eta”, y eran pequeños pendones o trozos de tela que se colocaban en lo alto de las torres, castillos o barcos para ver hacia dónde soplaba el viento, muy útil, por ejemplo, para los arqueros en la guerra.

Bajo el tejado y en las distintas caras del octógono, estaban los “Relieves de los vientos”, cuyas figuras varían su vestimenta e iconografía según el clima que traía cada viento, representando por ejemplo a Bóreas (el frío viento del norte), abrigado con gruesas ropas, mientras que a Céfiros (viento primaveral del oeste), lo representaba portando flores.

Disponía, al mismo tiempo, de relojes de sol tallados en cada cara exterior, con lo cual el control de las horas era cuasi perfecto por la casi correcta medición de la posición del sol y del tiempo.

En el interior de la torre, se encontraba un sistema hidráulico que funcionaba como “Clepsidra” (reloj de agua), activado por el constante flujo de agua procedente de la Acrópolis, en un magnífico e imaginativo trabajo de ingeniería civil.

Por último, yo que me precio de haber navegado a vela con mucha asiduidad por el Mediterráneo, y muy atendo a las cambiantes vientos de este Mar, voy a intentar relacionarlos con los nombres dados por helenísticos griegos comparados con los nuestros, por si a alguno de vosotros le interesa conocerlos. 

“Boreas” / “Tramontana”. Viento del Norte (N), del latín medieval “transmontanus”, que significa aproximadamente “más allá de las montañas” Es un viento frío y seco, muy fuerte, pudiendo alcanzar rachas importantes. En la Mar puede levantar bastante oleaje y hacer complicada la navegación.

“Kaikias” / “Gregal”. Viento del Noroeste (NO), típico del Mediterráneo y suele traer aire frío y húmedo, pudiendo provocar una Mar gruesa, oleaje y lluvias, especialmente en la costa. Viene del catalán “gregal”, relacionado con “grec” (griego), porque antiguamente los navegantes del Mediterráneo llamaban así al viento que soplaba desde la dirección de Grecia

“Euro” / “Levante”. Viento del Este. (E). Recibe su nombre  porque viene de “levantar” o “levantarse” el Sol, por eso levante acabó significando “este” o “oriente”. En la costa mediterránea suele traer humedad y aire marítimo, favorecer nubosidad y lluvias, y suele generar oleaje y Mar alterada, especialmente cuando sopla fuerte debido a su extenso “fetch”

“Apelites” / “Siroco”. Viento del Sureste (SE), que procede del Sureste, llegando desde el Norte de África al Mediterráneo, y se llama siroco por el árabe “šarq”, que significa “este” u “oriente”. El nombre pasó a otras lenguas mediterráneas y terminó dando lugar a “sirocco” en italiano y siroco en español. Tiene su origen en las masas de aire cálido del norte de África, pudiendo transportar polvo y arena del Sáhara, dejando el cielo, los campos y los coches cubiertos de polvo. Al atravesar el Mediterráneo, suele cargarse de humedad, y alterar la Mar provocando importante oleaje 

“Noto” / “Ostro” o “Mediodía”.  Viento que sopla desde el Sur (S). Se llama Ostro porque su nombre viene del latín “Auster” (que significa “Sur”), y era ya muy conocido por los antiguos navegantes del Mediterráneo. Puede traer nubosidad y precipitaciones, especialmente cuando hay inestabilidad, y generar oleaje y mar alterada en el Mediterráneo. 

“Lips” / “Lebeche”. Sopla generalmente del Suroeste (SO), y su nombre es de origen árabe, pues procede del árabe “al-qibla” (gibla), que significa “la dirección de la Meca”, una dirección relacionada desde buena parte del Mediterráneo occidental. Con el tiempo, la palabra evolucionó hasta “lebeche”. Suele ser cálido y húmedo, y generar un cierto oleaje.

“Céfiro” / “Poniente”. Viento que sopla del Oeste (O), se denomina así porque viene de “poner”, en referencia a que el Sol se pone por el Oeste. Suele ser seco y cálido, especialmente en la costa mediterránea, y alterar la Mar en algunas zonas.

“Escirón” / “Mistral”. Viento procedente del Noroeste (NO), es un viento frío y fuerte, especialmente conocido en el sur de Francia y el Mediterráneo. Se llama así por la palabra de origen occitano “mistral”, relacionada con la idea de “maestro” o “señor”.

En nuestra asturiana costa, somos más parcos en vientos, pero esa es otra historia.

Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos

Fernando Suárez Cué.

El 'Horologion' de Andrónico de Cirro

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Dibujo de la torre realizado por J Stuart y N Revett en 1762

Dibujo de la torre realizado por J Stuart y N Revett en 1762

La Torre de los Ventos' en Atenas (Grecia)

La Torre de los Ventos’ en Atenas (Grecia)

Los ocho vientos del Mediterraneo

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