El “Campu del gatu”, es uno de los lugares más misteriosos y míticos de nuestro puerto, que ha entrado a formar parte de la historia de este ya que por su antigua situación ante los envites de la Mar era un modelo de defensiva construcción ante ella, es en sí, un topónimo tradicional en nuestra Villa y parte emblemática de puerto, que no se concebiría sin su presencia, cuyo origen está relacionado con la toponimia asturiana, y que se menciona como una zona que separaba el Riberu de la playina del Sablín
No existen, que yo sepa, leyendas específicas y documentadas sobre este “campu”, sin embargo, la tradición oral asturiana, a la que ten aficionados somos, suele asociar estos campos con espíritus errantes, seres sobrenaturales ánimas en pena, o como en este caso animales guardianes y protectores.
En este caso la palabra “gatu”, suele estar relacionada con la presencia o avistamiento del “gato montés” (felix silvestris), un animal que históricamente habitaba en esta zona. Por lo tanto, el “campu del gatu”, probablemente designaba a un terreno llano (campu) donde era frecuente ver gatos monteses o donde estos tenían su carencia, por ser su refugio, reflejando así la costumbre local de identificar espacios naturales por la fauna que los caracteriza, especialmente el gato montés, que como hemos dicho, era habitual en esa zona, y no a leyendas o historias fantásticas conocidas por esos pagos.
En el caso de Llanes, y en concreto en las antiguas bodegas de pescadores, no existen datos específicos de la presencia de estos felinos, pero es común en la cultura costera y marinera que los gatos sean apreciados por su capacidad para controlar plagas en almacenes, bodegas y cobertizos cercanos a la costa, por su habilidad para mantener a raya a ratas y ratones, protegiendo así el pescado y las redes y aparejos,
Es probable que el aprecio por los gatos estuviera más relacionado con su función práctica como controladores de roedores, aunque siempre se le ha tenido asociado tanto a la suerte como a seres sobrenaturales.
Todavía es posible encontrar gatos monteses en el Concejo de Llanes, pero por ser de hábitos principalmente nocturnos y ser animales esquivos, muy sigilosos, ágiles y huidizos, son difíciles de observar.
Se parece mucho a un gato doméstico, pero tiene una constitución más robusta y una cola más gruesa y tupida que no termina en punta.
Generalmente, tienen un pelaje gris oscuro o amarronado con patrones atigrados, una línea negra que recorre el lomo y una cola gruesa con anillos negros.
Se alimentan principalmente de roedores, pero también pueden comer aves, lagartos, conejos y culebras.
Eso es todo lo que os puedo contar.
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos
Fernando Suárez Cué

Foto (1) Gato montés.

Foto (2) Vista del Sablín y el ‘Campu’l Gatu’ a la entrada al puerto interior. (1910)






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