Desde hace tiempo, me vengo preguntando por qué la plaza que a través de escalinatas une la calle Mayor con el Paseo del Muelle, se llama “Plaza Ingeniero Garelly”.

Ayer, investigando sobre otra cosa, me encontré, en el  inolvidable semanario “El Oriente de Asturias”, un artículo del mes de agosto de 1956 que recogía la grata visita a Llanes del Ilmo. Sr. Director General de Puertos y Canales de España. 

Como todo lo que tenga que ver con la historia de nuestro puerto me resulta de interés, me puse a leerlo y en la segunda línea me llevé una gran sorpresa, el ilustre visitante era nada más y nada menos que Antonio Garelly y de la Cámara.

De inmediato, me vino a la cabeza  que quizá en aquel largo y prolijo escrito estuviera la respuesta que buscaba.

Así que me puse a devorar el texto, enterándome primeramente de que Garelly, al que acompañaba el ingeniero del puerto de Llanes, Sr. Álvarez Castelao, había sido invitado a Llanes por el alcalde, a la sazón don Regino Muñiz Cotera.

Seguidamente, leí con avidez que recorrió nuestro puerto, pesadilla constante de los marineros y anhelo de todo buen llanisco, y manifestó que “el puerto de Llanes fue, tiene que ser, vivero de riqueza, de bienestar, de seguridad para los hombres de mar, de trabajo en las fábricas de mujeres y de obreros en tierra”.

Confirmando a continuación, que las obras del puerto exterior se harían realidad en pocas fechas, además de la instalación de alumbrado en los márgenes de la ría con luz fosforescente. Y, también, la apertura de dos evacuatorios de los muelles.

Seguía el semanario narrando la visita del Director de Puertos, el cual se detuvo en la Playa del Sablón y subió al incomparable Paseo de San Pedro. El escrito avanzaba y tal parecía que no haría mención a la plaza que lleva su nombre, pero afortunadamente como  broche de oro se visitó la que hasta entonces era conocida por los llaniscos como la “Plaza de don Cayetano”, donde Garelly mostró su satisfacción por las obras realizadas en la misma, ofreciendo la colocación de una majestuosa farola. Todavía, tenía el alcalde un as en la manga, que no era otro que comunicar al Director General de Puertos que por acuerdo municipal aquella plaza pasaría a llamarse en lo sucesivo “Plaza del Ingeniero Garelly”. De nada sirvieron las protestas del Ingeniero, apuntando su falta de méritos, el acuerdo  consistorial, sentenció el alcalde, era firme. De todo modos, Antonio Garelly de la Cámara, ingeniero, político, escritor y muy buen gestor, debía de estar acostumbrado a esos homenajes, ya que  también en Santander, Comillas, San Vicente de la Barquera, Laredo, Cangas de Morrazo y hasta en Isla Cristina (Huelva), existen calles, avenidas y plazas con su nombre.

Ahora, en esa plaza podemos disfrutar del Restaurante “la  Bodega del Buzu” y de vistas únicas a la ría y al Cuera.

Imágenes, Valentín Orejas

 

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