El verano asturiano tiene citas que son sagradas, y la Fiesta de Santa Ana en Llanes es, sin duda, una de las más emotivas y auténticas
Los pasados 25 y 26 de julio, la villa llanisca volvió a demostrar por qué esta celebración congrega cada año a miles de personas en torno a su tradición más marinera.
El preludio: tradición, música y sabor en la víspera
El ambiente festivo comenzó a palparse con fuerza el sábado 25 de julio. Al mediodía, el estallido de los cohetes anunció el inicio de las celebraciones. Ya por la tarde, la música tomó el protagonismo gracias al pasacalles de la Banda de Gaitas de Corvera, que inundó el casco histórico con sus sones tradicionales.
Uno de los momentos más solemnes de la jornada tuvo lugar con el traslado procesional de la imagen de Santa Ana desde su capilla hasta la Basílica.
Reconocimientos en el corazón del puerto
Una vez que la comitiva alcanzó el templo parroquial, el párroco Florentino Hoyos ofreció una afectuosa bienvenida que dio paso a la ceremonia oficial de galardones. El evento estuvo conducido por Maiche Perela y presidido por Ángel Batalla, máximo responsable de la Cofradía de Pescadores, quien estuvo acompañado por el secretario, Rafael Felgueres.
El instante más conmovedor llegó con la entrega, por primera vez en la historia del pósito, de su Medalla de Oro. Este histórico reconocimiento recayó en Jesús Batalla, un veterano de 92 años cuya vida ha estado enteramente ligada al mar de Llanes. Con este galardón, el sector pesquero premió su incansable labor y su papel fundamental a la hora de mantener vivas y proteger estas fiestas patronales a lo largo de las décadas.
Siguiendo con los honores de la entidad, se procedió al nombramiento de los nuevos Marineros Mayores, un título que este año ensalzó la impecable trayectoria de los hermanos José Ángel Peñil Quesada y José Manuel Peñil Quesada, otorgándose este último a título póstumo. La Cofradía quiso aplaudir así toda una vida de esfuerzo, compromiso y profunda herencia vinculada de forma ininterrumpida a las aguas del Cantábrico.
Tras el solemne canto de la Salve Marinera, la gastronomía y el ritmo tomaron el relevo. La noche continuó con una gran sardinada popular y los bailes al son de La Década Prodigiosa.

El Día Grande: devoción sobre las olas y un invitado de excepción
El domingo 26 de julio amaneció al son de la Marcha de Santa Ana. Tras la misa de la tarde, llegó el acto más esperado: la procesión marítima de la Salea.
Las embarcaciones locales, engalanadas para la ocasión, salieron al mar Cantábrico escoltando a la patrona. En alta mar se realizó la emotiva ofrenda floral en memoria de los marineros fallecidos, un instante que siempre pone la piel de gallina.
La gran sorpresa musical de la jornada
Esta edición contó, además, con un broche de oro inolvidable gracias a la presencia de José Ángel Hevia. El reconocido gaitero asturiano causó auténtica sensación al integrarse por completo en las celebraciones, participando activamente tanto en el desfile por el mar como en los pasos de la tradicional Danza Prima frente a la capilla.
Esta espectacular visita escondía una gran noticia: el propio músico desveló que había escogido el marco incomparable de esta festividad llanisca para rodar las escenas de su próximo videoclip, un trabajo musical que se estrenará en apenas unas semanas. Desde el pueblo y la Cofradía de Pescadores solo quedan palabras de gratitud hacia Hevia por su tremenda cercanía, sus elogios y por convertirse en el mejor embajador del orgullo marinero de nuestra villa.
Para cerrar el Día Grande, la Orquesta Waykas y la discoteca móvil Cardeo se encargaron de hacer bailar a todos en la gran verbena final.
Galería de imágenes: la fiesta en el objetivo de Valentín Orejas
Porque una imagen vale más que mil palabras, no queremos que te pierdas ningún detalle de lo vivido. A continuación, compartimos el excelente reportaje fotográfico de Valentín Orejas, quien ha sabido capturar con su cámara toda la devoción, el color, la alegría y los momentos estelares de estas jornadas tan especiales para el pueblo llanisco.







