Es un célebre villancico austriaco cuya letra original fue escrita en alemán, en 1816, por el sacerdote austriaco Joseph Mohr, la música compuesta por el maestro de escuela y organista austriaco Franz Xaver Gruber, y ), interpretándose por primera vez en la iglesia de San Nicolás en Oberndorf, (Austria), con acompañamiento de guitarra porque al parecer el órgano estaba dañado.
Surgiendo tras las guerras napoleónicas reflejando un anhelo de paz, por lo que se popularizó mundialmente gracias a familias de cantantes tiroleses y su inclusión en colecciones, convirtiéndose en un himno de esperanza y paz universalmente reconocido,
Ha sido grabado por múltiples cantantes y en diversos géneros musicales, con la salvedad de que la música que se interpreta en la actualidad difiere levemente de la original de Gruber, particularmente en las notas finales.
Se presume que el villancico ha sido traducido a más de trescientos idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. La cifra puede ser superior, si se tiene en cuenta la acción de misioneros cristianos en los cinco continentes que lo han traducido a innumerables idiomas gracias a la facilidad de su interpretación, su brevedad y que puede ser cantado sin acompañamiento instrumental, y interpretada en las situaciones más curiosas como cuando este villancico, en la primera Guerra Mundial, fue cantado simultáneamente en inglés y en alemán durante la “Tregua de Navidad” de 1914, al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes, como vínculo de hermandad.
Ha sido grabado por más de trescientos artistas y en diversos géneros musicales, como la magnífica y más clásica interpretación del célebre coro de los “Niños cantores de Viena”, hasta la versión de Bing Crosby (“Silent Night”), en 1935, la más popular en todo el mundo.
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.
Fernando Suárez Cué

Autógrafo del villancico por Franz Gruber





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