De conformidad con el informe de consumo alimentario en 20024, que ha presentado el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, el consumo de productos pesqueros ha bajado en el año un -3,7%.
Sin embargo, el consumo de conservas de pescado y marisco han crecido un 2,1%.
Con estos datos el año 2024 finalizó con el volumen de compras más bajo de toda la serie histórica, marcando una caída significativa respecto a 2008, con una pérdida del -36,2%.
Esto viene a confirmar que se consume cada vez menos pescado en el hogar.
Todos los segmentos se ven afectados, a excepción de conservas de pescado y marisco, que presentan un crecimiento del 9,7% en comparación con el año 2008.
También, crece el consumo de pescado congelado y mariscos, moluscos y crustáceos cocidos.
El descenso en el consumo de pescado provoca un declive en la salud nutricional debido a la deficiencia de nutrientes clave como proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3 y vitaminas A y D.
Esto aumenta el riesgo de problemas como enfermedades cardiovasculares, autoinmunes y de deficiencia de potasio.
También, tiene consecuencias económicas y culturales, afectando a la dieta tradicional, la salud de los ecosistemas marinos y las economías locales que dependen de la pesca.
Imagen, Valentín Orejas






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