En una casa del Cueto, que tiene una escalera de piedra en el exterior, vivían a mediados del siglo XIX Martín Bustillo y su mujer Ángela Ruenes, (La Partera), que ayudó a venir al mundo a muchos niños llaniscos.

Martín fue uno de los últimos navegantes de los barcos de vela que se construían en el astillero de Francisco García Ruenes, Fallo. 

Cuentan que se salvó de una muerte segura al no dormir en la embarcación “Carrocedo”, como era su costumbre, la noche en la que un temporal y riada arrastró a dicho barco fuera del puerto, sin que se volviera a saber nada de él.

Fuente, “El Oriente de Asturias”

Imagen, Valentín Orejas

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