Hasta el año 1712, los habitantes de los pueblos de Barro y Celorio tenían la obligación de entregar anualmente al alcalde de Llanes un congrio, a modo de tributo, para que les permitiera realizar esa pesca. Esa suerte de serpiente marina era muy valorada y se consumía, tanto en fresco como en seco, desde la época medieval.
EL TRIBUTO DEL CONGRIO

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- Por: Maiche Perela





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