Hasta el año 1712, los habitantes de los pueblos de Barro y Celorio tenían la obligación de entregar anualmente al alcalde de Llanes un congrio, a modo de tributo, para que les permitiera realizar esa pesca. Esa suerte de serpiente marina era muy valorada y se consumía, tanto en fresco como en seco, desde la época medieval.
EL TRIBUTO DEL CONGRIO


MANTENIENDO EL DERECHO DE PASO
En enero de 1594, don Pedro Junco de Posada, obispo de Salamanca, pidió y obtuvo

UBICACIONES DE LAS ANTIGUAS CONSERVERAS LLANISCAS
A principios del pasado siglo, a consecuencia de las grades cantidades de pescado que se

DESAFIANDO A LOS SIGLOS
Al tiempo de alzarse las murallas, corriendo el siglo XIII, desconociéndose la fecha exacta, ya





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