Aurelio Gutiérrez Lama es el Patrón y Armador de la lancha “Nuevo Vendaval”, uno de los siete barcos que forman la flota de la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, el cual lleva en su proa el escudo de Australia. La razón de dicho emblema reside en que Aurelio nació en ese país de Oceanía, a donde su padre, José Manuel Gutiérrez Meré, marinero legendario, al que perdimos en la pandemia, le llevó la necesidad. También a Australia, desde Orense, llegó su madre, Ana Carolina Lama, y allí se conocieron y en la catedral de St. Patrick de Melbourne contrajeron matrimonio el día antes de la primavera de 1965.

“El Belga”, como llamaban a José Manuel, además de “Vendaval”, era un hombre de principios, fundamentalmente bueno, en el que destacaba, junto a otras muchas virtudes, la valentía, la generosidad y la educación.
Aurelio, al que también apodamos “Vendaval”, se trasladó a la edad de 4 años con sus padres a Llanes, lugar de origen de su progenitor, en principio para pasar unas largas vacaciones y presentar el niño a la familia, pero al final se quedaron definitivamente. Tiene dos Hermanas, Irene y Ana, ambas nacidas en Llanes.


Estudió hasta COU, pero a él le tiraba la mar, a la que ya había empezado a salir, con apenas 11 años, acompañado de su padre en el barco “Tres amigos”. Recuerda que pasó su infancia corriendo a la barra y al muelle para ver llegar a su padre. Siempre estaba en su busca. Después, trabajó como marinero en el “El Vendaval”, segundo barco que adquirió José Manuel, y por último en el actual, que ya compró él, aportando el antiguo “Vendaval” que le regaló su padre.

En tanto tiempo en la mar, a pesar de ser uno de los patrones más jóvenes de la Cofradía, ha tenido multitud de anécdotas. Entre ellas, cuenta que un día estando a la merluza en “El Cantu”, al norte de Ribadesella, y encontrándose, tras largar el aparejo, tumbado a popa, le llamó su padre -solo iban ellos dos- para que viera un objeto a 10 metros del palo de proa con luces de situación, como un barco, pero en el cielo, y que no hacía nada de ruido. Elucubraron incluso con que fuera un OVNI, pero al ponerse aquel objeto a sotavento de la luna, distinguieron en el reflejo que se trataba de un zeppelin.


“Vendaval” es un tipo, como era su padre, al que adoraba, con buena facha, muy alto y que no tiene “pelos en la lengua”. Además, es muy activo en las redes sociales en defensa de la cada vez más amenazada pesca de bajura, cuya catastrófica situación le tiene cada día más decepcionado y desilusionado, y se le nota. Tampoco, “le duelen prendas” en apoyo de todo aquello que considera justo.
Se casó con Fanny, que nació en Venezuela, pero de padres del Concejo de Llanes. Y tienen una hija, Raquel, que haciendo realidad el dicho “de tal palo tal astilla” es, a semejanza de su padre y su abuelo, muy alta, delgada y, sin duda, llena de fuerza.

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