Curiosamente, es en Llanes el único lugar en el que los marineros tienen como patrona a Santa Ana, pues en el resto de España lo es la Virgen del Carmen.

Junto a la imagen de Santa Ana, en su capilla de la Villa, se encuentran San Nicolás y San Telmo. Respecto al primero, tampoco en ninguna parte se le relaciona con la mar. En cambio, San Telmo si está vinculado  con el mundo de los pescadores, tal como indica el barco que lleva en la mano.

Y hablando de San Telmo, quería contar que existió un barco español con el nombre del santo de Fromista que pudo nada menos que descubrir la Antártida.

Era el “San Telmo”, un buque de guerra construido en los Reales Astilleros del Ferrol en 1788. Montaba 74 cañones, tenía una eslora de 52 metros y una manga de 14,5 metros. Alcanzaba una velocidad de 14 nudos y contaba con una tripulación de 640 hombres.

Corriendo el año 1819 se creó por Fernando VII la División “El Mar del Sur”, que tenía por objeto combatir los movimientos independentistas y de insurrección de las colonias de Ultramar. De dicha escuadra, a los órdenes del Brigadier Rosendo Porlier, formaba parte el “San Telmo”.

El 2 de septiembre, mientras intentaban doblar el Cabo de Hornos, un mar embravecido acabó dispersando el convoy. Las demás fragatas, aunque con días de diferencia, lograron alcanzar El Callao, pero el “San Telmo” no apareció, y la Armada Española lo dio de baja en el año 1822.

Poco después de la desaparición del “San Telmo”, el Capitán Británico William Smith tocaba tierra en la Antártida y localizó los restos del naufragio del  barco español cerca de la isla de Livingston y pruebas de que los náufragos habían desembarcado y sobrevivido por algún tiempo. No obstante, las autoridades británicas le obligaron a guardar silencio, tomando el Imperio Británico posesión del continente helado.

Durante el siglo XX, expediciones a la Antártida encontraron restos de telas de uniformes españoles, objetos de la época y osamentas de animales que embarcaba la Armada Española en sus navíos, junto con improvisados refugios humanos.

Se contaba que, en noches de tempestad, los últimos marinos que navegaban a vela al cruzar el cabo de Hornos divisaban al “San Telmo” congelado a la deriva sobre un témpano gigante. 

A pesar de que la Royal Navy Británica nunca reconoció que los náufragos del barco español fueran los primeros en poner el pie en la Antártida, una placa conmemorativa en la playa de la Media Luna, de Isla Livingston, recuerda a los 640 tripulantes del San Telmo, los cuales siguen esperando su lugar en la historia.

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