El terrible Krakatoa

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Corría el mes de mayo del año 1883, cuando en el archipiélago de Krakatoa, en  el estrecho de Sonda, entre Java y Sumatra, al suroeste de Indonesia, unos movimientos telúricos (terremoto, seísmo o sismo), marcaron el comienzo de una serie de erupciones que continuaron hasta la tarde del día domingo 26 de agosto de ese mismo año, llegando a su clímax el 27 de agosto cuando una explosión “cataclísmica” destruyó gran parte del conjunto de islas, lo que ocasionó la actual desaparición del archipiélago.

El responsable de uno de los eventos más mortíferos y de destructivos que se han registrado en la historia reciente, con explosiones violentas que se oyeron a 1.930 millas (3.110 kilómetros), cerca de Perth, en Australia Occidental, y cerca de las islas Mauricio y Rodrigues a 3.000 millas (4.800 km.), fue el volcán “Letusan Krakatau” (el “Krakatoa”, también conocido como “Perbuatan”)

La mayor de las explosiones desató una energía de 350 megatones, es decir, 23.000 veces más poderosa que la bomba atómica de Hiroshima, y fue percibida en un 10 % del globo terráqueo, viajando entre la isla de Madagascar y Australia, salvando la distancia aproximada de unas 4.104 millas (7.600 km.) que son las que hay entre ambos puntos geográficos. 

La onda de presión generada por tan colosal explosión se desplazó a 675 nudos (1.086 km/h.), y fue de tal potencia que se dice rompió los tímpanos de los marineros que en esos momentos estaban por aquellas aguas.

El volcán desapareció en gran medida bajo el mar, arrastrando con él a casi todo el archipiélago.

Los tsunamis posteriores a la explosión alcanzaron los 20 m de altura y destruyeron 163 aldeas a lo largo de la costa de Java y Sumatra, matando a un total de 36.417 personas. 

La ceniza de la explosión alcanzó los 80 km de altitud y se desplazó por la atmósfera sobre la superficie del mar. Tres años después, observadores de todo el mundo describían los tenues colores que podían verse durante el crepúsculo y el alba, ocasionados por la refracción de los rayos solares en las partículas que todavía se encontraban en suspensión.

Actualmente, los expertos atribuían la serie de grandes explosiones a una acumulación de vapor extremadamente caliente. Investigaciones recientes revelan que las primeras erupciones vaciaron parcialmente la cámara de magma, permitiendo la entrada de nuevo material a temperaturas muy superiores, y la hipótesis de que la fractura de las paredes del volcán permitió la entrada de grandes cantidades de agua oceánica en la cámara de magma.

En el proceso se generaron gases que incrementaron la presión en la cámara magmática de manera incontrolable, lo que se sumó al efecto de la mezcla entre el magma reciente y el ascendente. Esta combinación fue una verdadera “olla a presión” que desató energías “cataclísmicas”, con el resultado ya conocido.

Pero no acaba aquí esta historia, pues en 1927 comenzaron de nuevo movimientos telúricos y erupciones volcánicas bajo el mar, hasta que, entre 1928 y 1930 apareció una nueva la isla, la “Anak Krakatau”.(el hijo del legendario “Letusan Krakatau”), que a base de las erupciones de los siguientes fue creciendo en altura, hasta que a finales de 2011, esta isla tenía un radio de aproximadamente dos kilómetros, y un punto más alto de aproximadamente 324 metros sobre el nivel del mar, creciendo cinco metros al año. En 2017, la altura de Anak Krakatau se estimó que era más de 400 metros sobre el nivel del mar;

En el diciembre del año 2018, y tras un colapso importante, el Anak Krakatau, entró en erupción expulsando nubes de ceniza y humo a más de 500 metros de altura y magma por su ladera, acabando con la vida de 439 personas, y dejando heridas a más de 7.200

Ese mismo colapso le redujo la altura a 110 metros (361 pies).

Nota: El “colapso” de un volcán (también llamado cráter de pozo), es una depresión formada por el hundimiento (o colapso), de la superficie situada por encima de un vacío o cámara subterránea, en lugar de aparecer por la erupción de un volcán o de un respiradero de lava.

 

Buena Mar y hasta la vista amigos

Fernando Suárez Cué

 

 

 

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