Que los antiguos romanos eran más que listos, y que podían resumir cualquier acción en una sola palabra, está mas que demostrado, como es el caso de la etimología de la palabra “negocio”.
La palabra negocio proviene del latín “negotium”, que se forma por la unión de: los vocablos “nec” (“no”) y “otium” (el tiempo dedicado al descanso, la reflexión, el estudio o el disfrute).
Por lo que “negotium” era el tiempo dedicado a los asuntos públicos, el comercio, la administración o cualquier actividad laboral.
Con el paso del tiempo, la palabra latina “negotium” evolucionó hasta la española “negocio”, que refleja la idea de estar ocupado en asuntos en lugar de disfrutar del ocio.
Y ahora a lo nuestro, pues hay muchísimas palabras terráqueas, que tienen su origen etimológico entre la gente de Mar, y aunque la mayoría nos vienen del sur, os lo cuento.
Hubo una época en que “estábamos como muy amigos” de los ingleses, para luchar contra el expansionismo francés y sus barcos, protectores del estrecho y controladores del Mediterráneo, atracaban muchas veces en el puerto de Cádiz, tanto por su abastecimiento como para su aguada.
“Liquindoy” es una expresión maravillosa que significa “estar al loro”, y es la que les decían los capitanes y contramaestres al “cho” o grumete cuando le enviaban a vigilar la mercancía, procede de la expresión inglesa “look and do it” (mira y hazlo), y desde ahí por desconocimiento del idioma dominaron la fonética, pasando a “likindoy”.
“Güachisnay” que en el Atlántico andaluz, es como se denomina al extranjero, es un anglicismo que aparece cuando los primeros barcos arribaban a Cádiz lo primero que preguntaban los marineros era “What’s your name”,( Cómo te llamas), y así, de What’s your name, What’s your name…” Guachirney” se quedó.
Y por último deciros, este es el que más gracia me hace, que durante los siglos XVII y XVIII no eran pocos los barcos que llegaban a Cádiz cargados de soldados británicos, que nos ayudaban a combatir a los franceses, y por ese motivo, las prostituta se acercaban al puerto y con el fin de llamar la atención de los recién llegados, se levantaban las faldas enseñando el género.
Esto encantaba a los soldados, pero no a las autoridades gaditanas que no les gustaba para nada, por lo que terminaron prohibiéndolo.
Cuando llegaron los soldados y vieron que las meretrices ya no hacían esos gestos ni se levantaban las faldas, les gritaban “Show me now” (muéstramelo ahora), y como la pronunciación inglesa no era lo suyo, los gaditanos lo transformaron en “chu mi no”, palabra que ya no necesita más explicaciones.
Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.
Fernando Suárez Cué

Marineros britanicos, celebrando el arribo al puerto de Cádiz

¿Hello… What is your name







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