José María del Rosal Rodríguez, fue el armador y patrón del “Virgen de Guía”, lancha de casco de hierro que tenía grabada en su proa una imagen, obra de Jesús Palacios, de esa virgen que vino por la mar.

Nació en Llanes el 25 de septiembre de 1958, y es hijo de José del Rosal Parás, albañil y zapatero, y de María Rodríguez Celorio, pescadera y que trabajó en la fábrica de conservas de Llerandi. Su vinculación con la mar viene por su familia materna, pues su abuelo y sus tíos eran marineros.

Estudió en el colegio de la Divina Pastora, luego en la Arquera y seguidamente cursó F. P. en la rama “Mecánica y Electricidad del Automóvil”.

Pero no se dedicó para lo que se había preparado, pues tras salir por los veranos  a la mar con su tío Modesto García San Román, otro de los marineros de raza de Llanes, esposo de la hermana de su madre, Marisol, que fue quien lo crío, optó,  en el año 1982, por la mar.

Comenzó como tripulante en el “Long Jhon” y “Don Paco II” que patroneaba su tío, y luego, tras sacar el título de patrón, adquirió el “Virgen de Guía”. Curiosamente, tiene alergia al ocle y fama, con toda la razón, de pescar los mejores salmonetes de roca, a los que trataba en el barco con sumo mimo y cuidado. También de que en sus redes caían especies extraordinarias, como grandes tortugas laúd y los mágicos caballitos de mar que nadan en vertical.

Durante años ostentó el cargo de Vicepresidente de la Cofradía de Pescadores y fue una suerte de embajador de la misma, encargándose de llevar en su lancha a miembros de distintas televisiones para grabar  documentales e, incluso, a Agustín Ibarrola para que viera su obra desde la mar. Además, es uno de los marineros que con su dedicación, esfuerzo y entusiasmo hacen posible las populares y entrañables fiestas de Santa Ana, patrona de los marineros llaniscos.

Se casó con Esther García Fernández, natural de Covadonga, y tiene un hijo, Jesús, que no se dedica a la mar. 

Tras su jubilación, continúa muy unido a la Cofradía, de la que se siente muy orgulloso, siendo una figura insustituible del puerto, y colabora activamente en las actividades culturales, sociales y de medio ambiente, donde sigue destacando su sensibilidad por todo lo relacionado con la mar.

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