“La Guerra de la oreja de Jenkins”

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También denominada (“Guerra del Asiento”), fue un conflicto bélico que duró de 1739 a 1748, y en el que se enfrentaron las flotas y tropas del Reino de Gran Bretaña y del Imperio Español principalmente en el área del Caribe, teniendo su origen en el episodio considerado “casus belli” que consistió en el apresamiento frente a las costas de Florida, por el guardacostas español “La Isabela”, bajo el mando del capitán Juan León Fandiño, del navío británico “Rebecca”, capitaneado por Robert Jenkins, en 1731, bajo sospecha de contrabando e intento de desestabilización del monopolio español en América.
Después de desarmar y saquear su barco durante un día entero despojándole de las velas y los instrumentos, el capitán español lo dejó marchar.
Según el testimonio de Jenkins, que denunció el caso cuando compareció ante la Cámara de los Comunes en 1738, en el que relató que habiendo sido apresado su nave, fue atado al mástil de su propio barco y de un certero tajo con su espada Juan León le cortó una oreja al tiempo que le decía…”Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”, presentándose con la oreja (en escabeche en un frasco).
Al considerar la frase del capitán Fandiño como un insulto al monarca británico, la oposición forzó al Gobierno a pedir una indemnización de 95 000 libras, a lo que España se negó, por lo cual el entonces ministro británico Sir Robert Walpole (Primer conde de Oxford), se vio obligado, a regañadientes, a declarar la guerra a España, embargo, la declaración formal de guerra contra España se retuvo hasta el sábado día 23 de octubre de 1739.
Una vez declarada la guerra, se comenzaron a dar cartas “Patentes de Corso”, por ambos bandos, siendo al parecer los corsarios más activos los españoles, ya que están documentados que, en los dos primeros años del enfrentamiento bélico (septiembre 1739 a noviembre 1741), los corsarios españoles habían apresado 331 mercantes ingleses.
No estaba nuestra “Gente de la Mar”, ajena a estos sucesos, pues el 6 de septiembre de 1739, el buque “místico” español “La Santa María Salomé”, capturó al HMS “Hannah”, al cual y tras varias vicisitudes lo llevó hasta el puerto de Llanes.

‘Barco mistico’ español

Nota: Un “místico”, es el nombre por el que se conoce al buque de vela de dos o tres palos inclinados hacia popa que arbola dos o tres palos y bauprés, en los cuales se larga velas de entena y foque, siendo un aparejo propio del Mediterráneo, especialmente de la costa de Cataluña
Con su aparejo muy parecido al latino, se empleó también como guardacostas o pequeño buque de guerra, armados con cuatro a diez cañones aunque de escaso calibre
Más la historia continua, pues llaniscos dedicados al corso, creemos saber de algunos más.
Como el del llanisco Francisco de la Alena Fuente, dueño y armador del bergantín “San Francisco y San Antonio” de mil seiscientas ochenta y nueve toneladas, con “Patente de Corso” otorgada por S.M. Carlos II, el treinta de agosto de 1.689.

Bergantín mercante (1700)

Fuera de este contexto bélico, los corsarios españoles, estuvieron históricamente muy activos, como nos lo demuestran documentos debidamente reconocidos y catalogados, estando diversidad de veces, el puerto de Llanes o su “Gente de Mar”, involucrados en los sucesos.
Año 1535, Ruy González, Alonso Hernández Rivero, Juan Nieto, Juan Rivero Gutiérrez y Diego García, vecinos de Llanes, capturan al corso un navío procedente de Southampton, con cuarenta toneladas de mercancía varia, propiedad del mercader Francis Carón, que los demandó ante la corona.
Año 1536. Los llaniscos, Fernán Sánchez y Juan de la Cuevas, apresan un barco propiedad de Gaspar Ros, que cargado de mercancía varia en Laredo, navegaba rumbo a Inglaterra.
Año 1537. Otra vez, los activos Fernán Sánchez y Ruiz Gonzáles, vuelven a apresar un barco en la costa de Bretaña, saqueando toda su carga y posteriormente llevados ante la justicio por su propietario Johan Vremejen Yres.
Las flotas corsarias españolas asolan el Cantábrico y el Atlántico, y teniendo por irreconciliables enemigos a los ingleses, estas acciones.
Año 1719. Los mareantes de Llanes apresan un barco inglés cargado de bacalao cuyo importe ascendió a 12.000 pesos que percibió la Real Hacienda, siendo el barco destinado a realizar diversas travesías a Indias.
Año 1797. En otros casos algunos barcos ante encuentros con corsarios enemigos buscaban el refugio en Llanes bajo la protección de la artillería de la Casa del rey, como fue el caso de Antonio Olaguibel, natural y vecino de Plencia (Señorío de Vizcaya), capitán del patache “San Antonio y Ánimas”.
Ahora bien, no les salía “saldado” pues tenían que satisfacer tres reales por fanega de flete, además del diez por ciento de “capa y sombrero”, resultando un pago de tres mil cuatrocientos cincuenta y un reales en metálico, vaya en efectivo.
Año 1801. Entra y amarra en el puerto de la Villa el bilbaíno Vicente Urquiza, patrón de la goleta “Santo Domingo”, que con carga de sal con destino Gijón, decidió entrar en puerto a la vista de dos corsarios ingleses.
Año 1801. Arriba a Llanes Juan Bautista Gorordo patrón del quechemarín “Teresa”, con carga de sal, al divisar sobre las 22:00 h. un bergantín y dos quechemarines corsarios ingleses, buscando la protección de la artillería de la Villa, fondeando en el abra de la ría junto a otro buque con carga de trigo. Aunque los corsarios intentaron acercarse a bordo de sus lanchas, la presencia del comandante de armas D. Juan Posada Mogrovejo al mando de siete soldados les determinaron a deponer su actitud,

Pinaza

Año 1806. Busca refugio en Llanes el riosellano Pedro Camango, maestre de la pinaza “San Buenaventura”, con un porte de 12 Tm. con carga de hierro, grasa de ballena, lino, acero, raba y un fardo de lencería francesa.
Año 1807. Entra en el puerto de Llanes, Francisco Fernández Lastra, de Figueras, al mando de su quechemarín “Nuestra Señora del Carmen”, de 12 Tm. de porte, con caraga de cebada, hierro y diferentes productos comerciales, después de avistar a pique de Llanes el encontrarse de improviso ante una balandra inglesa con diez cañones y cuatro obuses de diez y cuatro libras.
Año 1808. Arriba al puerto de nuestra Villa el quechemarín “San José y Ánimas”, bajo el mando de Manuel Echevarría de Mundaca (Señorío de Vizcaya), en perfecto “son de Mar”, con cargamento de trigo y destino la Coruña. A la altura de la Almenada de Poo, avistó un “sucre” enemigo que se le fue acercando, arriando una lancha tripulada por ocho hombres fuertemente armados. Despojado de casi toda su carga se dirige al puerto de Llanes para elevar las consabidas protestas.
Año 1809. EL capitán Ignacio Aguirre, vecino de Ribadeo al mando del buque “Pecado de Adán”, dijo estar al servicio de la Nación navegando en corso por la provincia de Asturias, y, entre Villaviciosa y Lastres, donde apresaron justa y legalmente una lancha con cargamento de sardina, de Sebastián Vizcuyer, conduciendo dicha lancha, esta vez al puerto de Ribadesella.

Lugre británico

Como veréis el puerto de nuestra Villa tuvo una vida tan agitada como aventurera.
Buena Mar y hasta la vista.
Fernando Suárez Cué

Bibliografía:
Juan García. (“Todo a babor”)
Antiguos mareantes de Llanes. (Dr. Antonio Celorio Méndez-Trelles)
Historia General de los robos y asesinatos de los más famosos piratas
Revista de Historia Naval.
Historia Marítima del Mundo.
Enciclopedia General el Mar

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