LOS DISGUSTOS QUE NOS DIO EL EMPERADOR

por

Gracias a la crónica de Laurent Vital contamos con la descripción día a día del itinerario del primer viaje a España de Carlos de Gante.

Así, conocemos que tenía Don Carlos 17 años cuando embarcó en Hiddelburgo con rumbo a Santander, y que tras once días de navegación ( del 7 al 17 de septiembre de 1517),sin otro contratiempo que el incendio y pérdida de una nave en la que venían caballos y mulas, vientos contrarios desviaron la ruta de su escuadra hacia Tazones. También, sabemos que acompañando a Carlos venía su hermana la infanta Leonor, 18 meses mayor que él, y un numeroso cortejo de señores flamencos, figurando a la cabeza el señor de Chévres, el cual tenía mucha influencia sobre el joven rey.

Asimismo, su cronista nos hace partícipes de que, después de su estancia en Villaviciosa, Colunga y Ribadesella y una dura jornada de cinco leguas, vino a descansar a Llanes, donde entró el 26 de septiembre siendo recibido con gran regocijo. Apresurándose los llaniscos para en su honor formar una lucida procesión, siguiendo a continuación una suerte de besamanos en la casa de Juan Pariente, donde pernoctó el futuro emperador. En el segundo día, oyó misa, y por la tarde asistió a una corrida de toros. A la mañana siguiente, lunes, 28 de septiembre, salió de Llanes entre las mismas pruebas de cariño y respeto por parte de los vecinos  de la villa.

Escrito lo anterior, que es bien conocido, no puedo dejar de mencionar que a pesar de lo bien que Llanes trató al que sería emperador, hasta el punto de que Vital escribió: “Ciertamente hicieron lo mejor que pudieron, y si mejor hubieran tenido, mejor lo habrían hecho”,  nos dio algún disgusto, como su cédula real que trajo como consecuencia la retirada de los monjes del Monasterio de San Antolín, que se acogieron al convento de Celorio, quedando solamente un monje para servir de párroco a Naves y a San Martín. 

Otro motivo de fricción entre Carlos y los llaniscos fue que estos, fieles a los derechos de la reina, Doña Juana, no quisieron reconocerle como rey mientras viviera su madre. Él acusó el golpe no confirmando el Fuero de Llanes, algo que sí hizo su hijo, Felipe II.

Además, todos los historiadores extranjeros hacen notar en sus obras las  persistentes quejas del  monarca por el penoso viaje entre Villaviciosa y Llanes.

Y por si lo demás fuera poco, hay biógrafos que recogen que la carta  que Carlos envió al Cardenal Cisneros negándole una entrevista y autorizándole para que “se retirase a su diócesis y aguardará  a que el cielo le recompensara por sus merecimientos”, la escribió desde Llanes.

Dicen que aquella carta tan fría, seguramente por influencia de la camarilla flamenca que le acompañaba, agravó seriamente la ya deteriorada salud del que fuera en dos ocasiones Regente del Reino. 

Imágenes, Original IA

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • All
  • "Entre las Olas del Olvido: Comercios y Lugares que la marea del cambio se llevó"
  • "LA FORTUNA QUE VINO DEL MAR"
  • Por: Maiche Perela