AÑO 1928

El miércoles 15 de marzo, las embarcaciones llaniscas se hicieron a la mar sin poder conseguir hacer capturas de sardina. Al medio día, el viento roló al nordeste, la mar empezó a presentar aspecto poco tranquilizador y las lanchas comenzaron a regresar a puerto y el lugar de San Antón apareció lleno de gente curiosa, sin faltar familiares de pescadores en su mayoría mujeres. La primera embarcación que arribó fue “Jesús de Nazareno”, a pesar de que fue cogida en el centro por fuerte golpe de mar y casi la arrastra a las rocas de la Media Luna,

Después siguieron entrando lanchas consiguiendo enfilar la ría entre las olas. La vapora “Dos Hermanos” padeció otra embestida contra las rocas y ligeros desperfectos en sus cuadernas. Solo faltaba por arribar la lancha “Alonso”, propiedad de Antonio Blanco, llegando con buena marcha hacia la entrada del puerto, pero de pronto una ola la eleva y la arroja contra las rocas sucediéndose de inmediato otro golpe de mar  que la dirigió hacia los torbellinos de la Media Luna. Las enérgicas voces del patrón se escuchaban atronadoras y su pericia se iba poniendo a prueba, mientras el casco de la lancha, con grandes desperfectos, comienza embarcar torrentes de agua y se hunde rápidamente debajo del Campo de la Rede. Surgen todo tipo de luces y cadenas de personas tiran de cuerdas y calabrotes para arrancar a los hombres de la corriente consiguiendo que la tripulación sea arrastrada a tierra, llegando empapados a los muelles, sin soldada y con la vida a cuestas (EOA)

Imagen, Valentín Orejas

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