Como es bien conocido, en la última mitad del siglo XIX, el dinero comenzó a llegar de las Américas al Concejo llanisco, y esto unido al gran número de emigrantes deseosos de noticias de su tierra, animó a que se confeccionara un periódico que contara lo que acontecía en la patria chica de tantos.
Así, el 21 de marzo de 1868 apareció “El Oriente de Asturias”, siendo su fundador Castor Ladreda, ovetense, que trajo de la capital una imprenta. Duró poco aquel semanario de intereses morales, materiales, noticias y anuncios, repartiéndose hasta el 20 de diciembre de ese año, fecha en la que cambió de nombre por “El Hijo de Llanes”. También, este último nació endeble, y en el mes de abril del año siguiente, Ladreda levantó su imprenta y se quedó la villa sin prensa.
Entonces, en 1870 surgió otro de vida efímera: “El Fomento de Llanes”.
Con aquella gran necesidad de dar a conocer a los residentes de aquí y de ultramar cuanto ocurría en cada aldea de esta parte de Asturias, llegamos al año 1885 en que se restableció la imprenta y “El Oriente”, esta vez dirigido por un telegrafista: Manuel Toledo y Benito; pasando más tarde a manos de Ángel de la Vega, que vino a Llanes de Inspector del Colegio de la Encarnación.
Asimismo, en 1893 vio la luz otro periódico: “ El Correo de Llanes”, independiente y que se editaba trimestralmente en Torrelavega.
Al año siguiente nace “ La Ley de Dios”, bajo la dirección de Ángel de la Moría, y pronto sale otro periodiquín,”Aceite para Candil”, que polemiza con el anterior, al que llama la “Ley de dos”, porque dos eran solo sus redactores.
En 1901 surgen “ El Porvenir de Llanes”, de accidentada y corta vida, y “ El Pueblo”, de tendencia liberal, dirigido por Ángel Cantero y luego por Domingo Cuanda que lo editó hasta 1937, colaborando José de Parres Sobrino, Ramón Sordo Lamadrid y Pepín de Pría. A dicho semanario le salió a contrarrestar “ El Heraldo de Llanes”, de corta existencia.
Y justamente en ese primer año del siglo XX se vende “El Oriente de Asturias”a Felipe Fernández Vega y Gabriel Fernández Iglesias.
Trece años más tarde, lo traspasan a Manuel Tamés Sordo, y en 1920 el periodista madrileño Antonio Maya Pérez se hace cargo del que sería decano de la prensa asturiana, que lo sostiene hasta la guerra civil. Tras desaparecer de nuevo, reaparece en México, y en 1952 se vuelve a editar en Llanes. A Antonio Maya le sucede su hijo Manuel Maya Conde, “Lolo”, que lo dirigió hasta su cierre en el 2014.
Y por último no nos podemos olvidar del defensor de los intereses del Valle de San Jorge, “El Eco de Socampo”, en el que sobresalió Amable González Avín, autor de “Jueyinas del mió güertín”.
En la actualidad, y después de haber tenido Llanes tal número de periódicos, contamos diez, no hay ya ninguno que ejerza de altavoz de lo que resuena en el Cuera.
Imagen, “El Oriente de Asturias”






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