Supersticiones. Objetos y situaciones gafes

por

Al barco no se permitía abordarlo a “avante libre” y portando cualquier objeto, ya que había una serie de ellos que se consideraban de “mal fario” (“gafe”), el meterlos a bordo, como eran, por ejemplo:

Paraguas: Era llamar a las inclemencias meteorológicas, sin duda alguna.

Flores: Enseguida se asociaban con un pronto funeral en cubierta.

Tenedores: Se creía que sus puntas atraían a los rayos. 

Después de muchos años de indagar el porqué de esta superstición, sin que nadie lo supiera, no hace todavía 48 horas, esta explicación me la dio José Mª del Rosal Rodríguez (Pepín el “Colilla”). Gracias patrón.

Silbar a bordo: Esta prohibición está universalmente aceptada, ya que parece ser que hasta silbar una simple canción genere borrasca hasta tal punto que en muchas marinas se prohíbe el uso de cualquier instrumento de viento. Solo está permitido silbar si no hay viento, pero luego deben parar inmediatamente cuando el viento llega para no provocar una tormenta. 

Respecto al silbato del contramaestre o “silbato de Bosco” (que no deja de ser un instrumento de viento), parece ser que era un gesto de soberbia del marinero, que demostrando no temerle a nadie ni a nada, intentaba desafiar al viento y atraer incluso la ira del Diablo.

Gato negro: Si a alguien se le cruzaba este animal, era hasta tal punto su influencia negativa y de miedo, que se negaba a embarcar. En el caso del patrón era fácil que no se zarpara. El gato de otro pelaje era considerado como un protector, y por lo tanto bienvenido a bordo, ya que no solo mantiene el barco limpio de ratones sino que además puede prever las tormentas.

Conejo: Ni siquiera se habla de ello, pues aún en aquellos tiempos en los cuales se llevaban a bordo de animales vivos para alimentos frescos, era un animal gafe, y esta vez con razón, ya que al escaparse de sus jaulas., se descubrió que les gustaba roer la madera del barco y los cabos, provocando con su mordisqueo, grandes daños, hasta inclusive provocar indirectamente el naufragio de las embarcaciones. En algunas embarcaciones estaba incluso prohibido pronunciar su nombre, así que algunos marinos lo nombraron: “la mala bestia de grandes orejas”.

Los curas no eran bienvenidos a bordo ya que se creía que atraían la mala suerte, quizás por su vestuario negro, quizás por su relación con la muerte. 

El origen de esta superstición no está totalmente claro, pues muchos monjes embarcaron en los navíos españoles durante los viajes al Nuevo Mundo.

Transportar un difunto: La mala suerte está asegurada por lo cual era común que los fallecidos fuesen arrojados al mar, envueltos en una mortaja con una bola de cañón o un arpeo dentro, para que, descansando en las profundidades marinas, su fantasma no persiguiese al barco.

Otras muchas que traían mala suerte en una lista inacabable, eran:

Perder un “lampazo” (el actual “mocho”, o fregona) por la borda. 

Cortarse el pelo o las uñas en la Mar durante la travesía. 

Decir la palabra ahogado durante la navegación.

Matar una gaviota o un albatros, ya que eran las portadoras del alma de los marineros cuyos cuerpos no habían sido encontrados, y en cuyo caso no se volverían a encontrar

Ahora bien, la más inhumana de las situaciones que podía ocurrir durante una singladura, era cuando se daba la voz de:

¡Hombre al agua!: 

Aparte de lo terrible que debe ser caer al agua en mitad de la Mar, también fue motivo de mal augurio el rescatar a alguien que se estuviera ahogando tras caer por la borda, ya que lo que motivaba a no querer salvar la vida de quien estaba luchando por sobrevivir, era el miedo a inmiscuirse en los asuntos de los dioses de la Mar, que ya habían reclamado su alma como presa.

Buena Mar y hasta la vista amigos

SI TE HA GUSTADO, COMPARTE...

0 comentarios

Deja un comentario

  • EL BATEL
    -F: ¡Hola, compañeros!… ¿Qué pasó? -C: Por aquí ya ves, nada nuevo, y tú… ¿Qué te traes? -F: Pues nada de particular, aunque en honor a la verdad, ayer estuve en San Vicente, y vine con un poquitín de mal sabor de boca, y cierta envidia, al ver lo burros que fuimos por […]
  • LA CASA ROJA | LA FORTUNA QUE VINO DEL MAR
    Si hay un lugar en el Oriente de Asturias que fue transformado por los indianos llenándolo de villas y palacetes, repletos de poderosas torres, monumentales fachadas, cúpulas de ensueño y exóticos y exuberantes jardines con sus indispensables palmeras, magnolias y buganvilias, fue Colombres. Y entre aquellos emigrantes de la capital […]
  • AÑO 2012, LOS ESTANQUES DEL PASEO
    BUCEANDO EN “EL ORIENTE DE ASTURIAS” Desde que se remodeló el Parque de Posada Herrera, convirtiéndolo en un espacio funcional, una suerte de plaza, lo he atravesado en contadas ocasiones. La razón, como se pueden imaginar, es sentimental. Me produce nostalgia los cambios en la fisonomía del lugar, al que […]
  • ¿SABÉIS CUÁL FUE LA PRIMERA SASTRERÍA DE LLANES?
    En Llanes, existieron sastrerías de primer orden, traemos hoy la que podría haber sido la primera: la “Moderna Sastrería Sobrado”. Fundada en 1838, según recogía su publicidad, estaba sita en el número uno de la Plaza Mayor, después Parres Sobrino, donde hoy se encuentra “Aramburu”.  Este negocio, que se distinguía […]

  • All
  • Por : Fernando Suárez Cue

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad