Tradicionalmente, los marineros son supersticiosos. Cuentan que hubo un tiempo en que el estandarte de Santa Ana en la procesión lo llevaban los tres marineros de más edad de la Villa. 

Así, el primer año les había correspondido a Juan Goti, “Juanillo”,  Alberto Santiago, “Jota”, y a Vicente Sampedro.

Durante un tiempo hubo mucho interés en llevar el estandarte y se ofrecían hasta personas que no formaban parte de la Cofradía. Sorprendentemente, llegó un año que a los que le correspondía el honor se excusaron.

La razón era que se habían percatado de que los que llevaban un año el estandarte, al siguiente no repetían, pues se habían muerto. Achacando de esa manera la muerte a la mala suerte y no a la elevada edad.

 

Imagen, Archivo de Fernando Suárez Cué

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