AMARRAR UN BARCO

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Cuando uno arriba al resguardo de un puerto más o menos tranquilo como es el nuestro, la mayoría creemos que la maniobra es sencilla, pues llegamos, amarramos una “cuerda” por “delante”, y otra por “detrás”, y aquí paz y después gloria, 

Pues no va a ser del todo cierto amigos, ya que nos encontramos con dos “seres” más que vivos, el viento y la Mar, y por lo tanto como “seres vivos”, algunas veces tienen acciones imprevistas, por lo que hay que estar siempre preparados para contrarrestar sus movimientos.

En el caso del amarre de una embarcación a muelle, se pueden llegar a usar varios cabos, cosa que habéis visto infinidad de veces, aunque no os hayáis puesto a pensarlo, que por su posición y el trabajo que representan se denominan de forma diferente. 

Vamos a ver:

“Largo de proa”: El más conocido, por ser el más visto, es un cabo que, desde la proa, y por delante de ella, se hace firme al muelle para su sujeción.

“Largo de popa”: Similar al anterior, va desde la popa al muelle.

“Través de proa”: Es el cabo que se larga desde la proa o próximo a ella, y perpendicular al muelle, con la misión de impedir que el barco se aleje del mismo.

“Través de popa”: Semejante y paralelo al anterior, pero situado a la popa de la embarcación o en su proximidad.

“Sprin de proa”: Esta amarra se coloca desde la proa hasta el muelle, pero algo retrasado hacia la popa, por tener la misión de impedir que el barco de desplace hacia adelante (hacia la proa).

“Sprin de popa”: Parecido al anterior, pero desde la popa hacia el muelle y algo adelantado hacia la proa, ya que su misión es impedir que la embarcación se desplace hacia atrás (hacia la popa).

Por último, tenemos las dos coderas:

La “codera de proa” y la “codera de popa”, que firmes en la banda contraria al muelle, pueden ir hasta dos boyas, o dos muertos, para impedir que la embarcación de eche encima del muelle.

Algo más sencillo es cuando amarramos de proa o de popa (fondear a “la caribeña”), que solamente necesitaremos dos largos de popa y una codera de proa, o amarrarnos al “finger” de un pantalán, ya que solamente usaremos dos largos de proa, y los dos “sprin”, el de proa y el de popa.

No sé si parecerán demasiados cabos (o “demasiados chorizos pa Máximo”), pero no debemos olvidar que esos dos seres vivos a los que al principio nos referimos, no paran de enredar por muy tranquilos que los veáis, la una tirando por abajo, y el otro empujando por arriba. 

Espero haberme explicado bien.

Un abrazo, buena Mar y hasta la vista amigos.

(Imágenes de Promonautica)

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