Además de atalayeros y farolero para la costera de invierno pagados por la Cofradía de San Nicolás, durante el periodo de caza de cetáceos (1 de noviembre a 15 marzo), el Ayuntamiento contrataba atalayeros, que se situaban en lugares estratégicos: Cabu la mar, Punta de Jarri o de la Torre y cueva del Atalayero (Taleru).

Estaban encargados del avistamiento y provistos de catalejos, prestando en los días de niebla mucha atención al ruido producido por el soplido de los cetáceos.

Y cuando los  descubrian hacían hogueras con humo, se tañían las campanas de la Iglesia y el vecindario vociferaba: ¡A la Ballena! ¡A la Ballena!.

 

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

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