El 28 de febrero de 1959, el semanario en su sección  DICEN Y DECIMOS:

“Hemos dicho y nos ratificamos en que hay motivos justificados que obligan a la demolición de la torreta y compuerta que se hallan en las inmediaciones del Muelle de Santiago. Para nada sirven y constituyen un  estorbo en ese camino interior por las calzadas de la ría de San Antón.

No hay sacrificio alguno para el Estado. Es decir, que el Ingeniero  Jefe de Puertos de Asturias, previa subasta o concesión autorizada, podía lograr una cantidad  superior a las trescientas cincuenta mil pesetas, que pudieran emplearse en esas obras meritorias y acertadas que no son posibles realizar por falta de ese elemento básico que es don dinero”.

Imagen, Archivo Fernando Suárez Cué

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