El 16 de diciembre de 1900, hace justamente 120 años, el semanario “El Oriente de Asturias” contaba:

“La marejada, no muy fuerte, del viernes último, vino a confirmar los temores manifestados por nuestros marineros respecto a las obras ejecutadas durante el verano en el puerto de esta villa. Debido, sin duda, a hallarse mal cimentado el trozo de espigón que avanza unos seis metros en dirección a la Osa, se ha agrietado en varios puntos perdiendo por completo el nivel, y quedando inclinado sobre el Pozo, en toda su extensión, en espera de la primera vaga de mar que seguramente ha de arrastrarlo hasta la barra, no obstante su enorme peso, imposibilitando la entrada y salida de los buques.

Sea culpa del contratista, del director técnico de las obras o del desconocimiento que uno u otro tengan de las grandes dificultades que la realización de aquellas ofrece, es lo cierto que el caso merece fijar la atención de cuantos aquí se hallan al frente de los negocios públicos, exigiendo que las cosas se hagan como deben hacerse o que las dejen en su estado primitivo, único medio de evitar los graves perjuicios de que estamos amenazados.

El trozo de espigón que hoy está en completo desnivel aparece inclinado sobre el Pozo viene a ser una muestra palmaria de la dirección de las obras y un motivo de profunda pena para cuantos se interesan por el bien del pueblo que tan poca fortuna tiene en todas las obras públicas que aquí se realizan”. (EOA)

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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