Clóchinas

La “clóchina” o “Clotxina” (“Mytilus galloprovincialis”), es nuestro mejillón valenciano, criado en las rocas del Mediterráneo o en alguna de las “clotxineras” de los puertos de Valencia y Sagunto, alimentadas con el plancton que les da la Mar, no por pienso de harinas de pescado, y es para los valencianos un verdadero manjar, por su color, por su textura, por su sabor, en fin… ¡Por todo!  

Pero vamos a ver que son las “clochinas”. Para ello empecemos por el nombre de esta variedad de mejillón mediterráneo, que según cuenta la tradición, el origen etimológico de su nombre es onomatopéyico, vendría por ese ruido de “Clo, clo, clo…”, que emiten al limpiarlas.

Pero no os perdáis un dato más que curioso, y es que las clóchinas están incluidas en la lista elaborada por la “Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza”, como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo, ya que entre las regiones no nativas que ha llegado a colonizar como especie invasora, se encuentran lugares tan lejanos como las sudamericanas costas chilenas de la “Región del Biobío”. 

Este molusco valenciano, se cultiva en una veintena de bateas (como se efectúa con otros de sus especies), pero se puede distinguir de los de los mejillones del Delta del Ebro, o de los mejillones atlánticos y cantábricos por otros matices, ya que, al absorber altos niveles de salinidad, resultan sabrosas y carnosas en el paladar, pero a la vez sutiles y delicadas. Su valor gastronómico está en consonancia con que sean un bien escaso, de producción reducida y localizada, y con una temporada más corta que la del mejillón.

Son más pequeñas, y sus tonalidades son más suaves presentando un pálido color anaranjado, y un sabor más intenso que su hermano el gallego por desarrollarse en aguas más saladas, cálidas y nutritivas, sobre todo desde mayo hasta septiembre, mientras que los mejillones gallegos por tener como hábitat las aguas atlánticas y cantábricas constantemente más frías, y que indudablemente deben influir en su desarrollo, son más grandes y rojizos.

La cosecha, porque es una verdadera cosecha, tiene relación con el calendario lunar, entre la luna llena de abril y la luna menguante de agosto, pues es el que rige todo el proceso. Comienza con la fiesta de la Virgen de los Desamparados y termina con la de la Virgen de Agosto, pero la más rica del año se recoge en el mes de Junio, a partir de San Juan (24 de junio), que es cuando alcanza todo su esplendor, nos explica José Luis Peiró, Presidente de la “Agrupación de Clochineros de Valencia y Sagunto

“Así que cuando te ofrezcan clóchinas en octubre, ten claro que será otra cosa y decide con conocimiento de causa”, nos detalla Peiró

En los viveros procuran limpiar este molusco lo justo, así que en tu casa convendría que hicieras lo propio. “Nada de quitar barbas y rascar caracoles: conforme los saques de la malla, la pasas un poquito por agua y la echas en la cazuela. «Es un bivalvo que se debe consumir fresco, así que mejor comprarla el mismo día que la vayas a cocinar. Como mucho, te aguantará un par de días en la nevera», nos recomienda Alejandro del Toro chef valenciano, gran conocedor del producto.

Respecto a su preparación, Alejandro del Toro nos dice…” La cocción no tiene ningún misterio, se ponen en la olla con un dedo de agua y salpimentadas al gusto, sobre fuego fuerte y apenas dos o tres minutos”. «El mejillón tiene la carne más prieta y necesita más tiempo, pero la clòtxina” se abre nada más entrar»

Sabéis queridos amigos lo de… ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

Pues eso, y como aquí no estamos para establecer comparativas entre el mejillón y la clóchina, ya provengan de las Rías Gallegas o del puerto de Sagunto …¿Os imagináis lo espectacularmente interesante que podría llegar a ser el sentarse a la mesa de la terraza de un bar en la Villa, por ejemplo el de “La Casona”, muy tranquilamente ante una botellina de sidra y “hablando de tú a tú” con un par de andaricas, acompañando a un gallego de la Ria de Arousa y a un valenciano de Sagunto, con todo su chauvinismo en acción y a tope, haciendo proselitismo y cantando las celestiales maravillas de sus respectivos productos? Ha de ser… ¡Épico! 

 

Bibliografía: “Agrupación de Clochineros de los Puertos de Valencia y Sagunto”.

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