La Cofradía de Mareantes de San Nicolás ayudaba económicamente a sus cofrades. Tenía panera para el trigo, la escanda y el centeno.

Como no se cultivaba el trigo y era escasa la vid, siendo difícil la comunicación con el interior por falta de vías apropiadas, se proveían saliendo al mar a la busca de algún navío que portase vino o trigo. Se concertaba en alta mar la adquisición y se traía a puerto. En ocasiones,  acudían al puerto de Bilbao.

Con frecuencias eran franceses los bajeles vendedores y por ello el vino de Burdeos era consumido en las tabernas llaniscas, una vez tasado y controlado.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, Valentín Orejas

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