Ya hemos contado que la Cofradía de San Nicolás atendía minuciosamente a las necesidades de sus cofrades. 

Así, para dichos fines, entre otras propiedades, tenía bosques propios, uno de ellos en el prado de la Moría, frente a la casa del Cabildo y de la Ballena, de donde se sacaban maderas para reparación de embarcaciones y leña para las atalayas. 

Sabemos de un dato muy interesante, para poder autorizar la corta de un árbol era imprescindible que el solicitante acreditará haber plantado tres y que ya estuvieran prendidos.

 

Maiche Perela Beaumont

Imagen, “El Oriente de Asturias”

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