En los alrededores del puerto no es difícil ver algún cormorán tomando confiadamente el sol, porque estos pájaros aunque no son tontos pecan de poco precavidos e incluso de descarados. 

A estos eficaces pescadores, que en otros tiempos se los utilizó para pescar, siempre es fascinante verlos impulsarse con las alas pegadas al cuerpo y entrando en el agua como flechas.

Es gratificante que el cormorán siga viviendo en el mar y del mar, al contrario que las gaviotas que han perdido la habilidad de pescar, porque es más fácil alimentarse en los vertederos.

Imagen, Valentín Orejas

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