EL PRIMER OFICIO DEL HOMBRE.

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Desde que el humano se extendió por los cuatro puntos de nuestro planeta, tuvo que aprender a alimentarse por lo cual se dedicó a la recolección tanto terrestre (ramoneo), como marítima (marisqueo), y este fue el primer oficio del “Homo sapiens”, y no el tan cacareado “primer oficio del mundo”, que nos han contado siempre, y que no debe de ser cierto, ya que me imagino que lo no necesitarían, y ni mucho menos me imagino a un Cro-Magnon (“cromañón”),  encaminándose a una cueva señalizada con una luz roja.

En fin, sigamos.

En el caso que nos ocupa, por estar en contacto directo con la Mar, nuestros antiguos se dedicaron a la recolecta de ciertos animales marinos que la providencia ponía a su alcance, como “llámparas”, bígaros, ostras y mejillones, así como otros pequeños seres, ya fueran cámbaros, quisquillas o pequeños peces que quedaban atrapados en “pocinos”, a la bajamar. Lo ha demostrado la existencia de innumerables concheros, uno de los cuales, yo lo vi, que estaba en una cuevina, en el entorno de la playa de Toró.

Así marchaba el negocio, hasta que se dieron cuenta de que, con un poco de imaginación y maña, podían salir a las orillas en busca de capturas más grandes y sustanciosas, adentrándose cada vez en aguas más profundas.

Es en ese momento cuando aparece, ya como un gran oficio nuestra pesca artesanal, que hoy en día todavía practican con rudimentarios aparejos y enseres algunos pueblos de muchas costas, a lo largo de las Mares.

Denominamos pesca artesanal, toda actividad pesquera efectuada antes de la aparición de las embarcaciones propulsadas a vapor o por motores de explosión.

Estas embarcaciones, las artesanales, estaban sometidas a dos notables restricciones las movidas a fuerza de remos, proporcionada por los “motores animados” (“motor de alubias” como decía “tiu Pepe”), de rendimientos decrecientes debido al cansancio muscular, o por la energía eólica proporcionada por la irregular y variada intensidad del viento ,aprovechada en todo lo posible a través las velas, pero  muy limitada, tanto por su radio de acción, como por la duración de las estadías en la Mar, afectando directamente a la calidad y conservación de la pesca.

La aparición hacia 1870 de las embarcaciones propulsadas a vapor (las “vaporas”), supuso un cambio radical en el sector pesquero, máxime cuando aparecen hacia 1920, las embarcaciones propulsadas por motores de explosión o combustión interna (las “motoras”, o “motopesqueros”)

Pero sigue siendo una pesca artesanal y muy respetuosa con el medio en que se desenvuelven y actúan, tal como lo vienen demostrando nuestros pescadores de la “Cofradía de pescadores Santa Ana de Llanes”, ya que todavía no han entrado en eso que ciertos mercados pesqueros de intereses extraccionistas, el llamado “overfishing” (“sobrepesca”)

El desarrollo urbano e industrial y el aumento de los niveles de la renta familiar, junto a la integración y aumento del mercado nacional, por obra y gracia del ferrocarril iba a afectar notablemente la demanda del pescado fresco, por lo que los criterios extraccionistas se impusieron a los conservacionistas con el empleo de nuevas y poderosas artes y equipos extractivos, apareciendo entonces la pesca industrial o capitalista, e imponiéndose a la pesca artesanal, familiar o tradicional.

Aparecen los grandes barcos arrastreros y de cerco, apoyándose en enormes buques factoría, capaces de limpiar, congelar y servir al cada vez mas ansioso mercado ingentes cantidades de pescado.

De la lista de naves “IUU” (Illegal, unreported y unregulated = Ilegal, no declarado y no regulado), elaborada por la ORP (Occupational Risk Prevention), el más tristemente famoso es el buque factoría “Damanzaihao” (antiguo “Lafayette”), que, partiendo de la transformación de un antiguo buque petrolero, es el buque pesquero más grande del mundo, navegando hoy bajo bandera peruana, pero que ha cambiado varias veces de enseña con el objeto de eludir los controles. Funciona como buque nodriza para el traslado de las capturas de otros pesqueros de arrastre que lleva en su interior. 

Luego, clasifica las capturas, procesa y congela a bordo, para posteriormente transportarlas a los respectivos mercados. El “Damanzaihao” es visto como un riesgo para la preservación del hábitat marino debido a que, como se acreditó ante la ORP, se ha visto reiteradamente envuelto en pesca “IUU”. 

Los expertos han calculado que, si esta nave operase diariamente, tendría la capacidad técnica de procesar a bordo 547.000 toneladas de pescado al año.

En fin, un verdadero esquilmador de los recursos pesqueros.

Por lo tanto, creo que debemos agradecer a nuestros pescadores, el que nos provean de una pesca abundante, sana y rica, pero sin olvidar ni por un momento el conservar y proteger los caladeros y las playas de pesca sobre las que actúan, como lo han demostrado “cienes y cienes” de veces.

Buena Mar y hasta la vista amigos.

Bibliografía:

“Enciclopedia General del Mar”.

“Asturias y la Mar”.

“Pesqueros españoles”

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  • Por : Fernando Suárez Cue

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