Curiosamente, el puente que salva la ría no tiene nombre. Según recoge Antonio Celorio Méndez-Trelles, en su nuevo libro “Sur de la Villa de Llanes”, el puente de piedra, sustitutorio de otro medieval de madera, seguramente no debió de realizarse hasta 1568, aunque los remates de cantería se prolongaron en 1612. En el extremo norte se construyó una cruz de piedra sobre basamento poligonal y planta cuadrada para recibir algunos entierros de aldeas de la parroquia. Infiere Celorio que dicha cruz restaurada en 1674 por el cantero Lorezo Guardo, lo fue a expensas de la familia Posada.

Fuente, “Sur de la Villa de Llanes”

Imagen, Valentín Orejas

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