Desde siempre el puerto de Llanes ha tenido muchas dificultades para que las embarcaciones realizaran la entrada y salida con seguridad, consecuencia de variadas causas, como la presencia de rocas con estrecho espacio para maniobrar, variaciones de mareas dos veces al día, escaso calado, bancos de arena, etc., circunstancias a las que se suma el oleaje. 

No era infrecuente la solicitud de un piloto o leman (hellm-man, hombre de timón) o, posteriormente, Práctico, para conducir a la embarcación hasta su atraque en el muelle o salida del puerto.

En el siglo XIX, los Prácticos del puerto de Llanes eran personas con buenos conocimientos de navegación y conocedores de las peculiares características de este puerto.

Así, después de izar una bandera solicitando Práctico llegaba una lancha al costado del barco en apuros y, una vez a bordo, el Práctico realizaba todas las indicaciones  idóneas para que el capitán efectuara las precisas maniobras o incluso se ponía a la caña del timón.

Es más, si no era posible la entrada al puerto, por existir marejada, el Práctico se quedaba a bordo del buque a la espera de alguna letía.

Fuente, “Antiguos Mareantes de Llanes”

Imagen, Valentín Orejas

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