Hubo un tiempo en que desde el puerto de Niembro salían para los puertos del Occidente de Francia barcos con los renombrados limones y naranjas de los Valles de San Jorge, Posada y Ardisana. 

También, los mariscos y crustáceos, sobre todo la langosta, tenían gran estimación y demanda en el mercado francés.

Posteriormente, los franceses, más activos, enviaban barcos-viveros en busca de langostas vivas, a reserva de devolverlas, bastante caras por cierto, en conserva.

 

Maiche Perela Beaumont

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