Al comienzo de la primavera de 1967, en Llanes no se hablaba de otra cosa, me refiero a la cacareada “marea del siglo”.

Todo el mundo, tras leer y escuchar  tantas cosas sobre coeficientes, bajamares y pleamares, equinoccios y atracción solar y lunar, esperaba algo extraordinario. Y aunque esa  alineación del sol y la luna, cuyas masas atraen excepcionalmente las aguas en la misma dirección, funcionando como una suerte de imán de los mares, se produce cada 18 años y 11 días, cuentan que en aquella fecha la expectación fue mayor que nunca. 

La realidad fue distinta y muy decepcionante para las gentes que invadieron y esperaron durante horas en San Pedro y San Antón, ya que la pleamar se limitó a ser unos cuantos centímetros de más altura que las más importantes del año….y nada más.

Imagen, Valentín Orejas

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